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Los pasteles de nata portugueses que se están convirtiendo en costumbre madrileña

Juan Luis Recio 09 Mar 2026 - 07:30 CET
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El pastel de nata, uno de los grandes símbolos de la repostería portuguesa, forma hoy parte de la rutina gastronómica de muchos madrileños. Detrás de esta integración está la apuesta de Manteigaria por trasladar a la capital un producto tradicional sin reinterpretaciones y adaptarlo al ritmo urbano de la ciudad. Y es que la reconocida marca portuguesa llegó a Madrid con un planteamiento claro: mantener la autenticidad de la receta y replicar el modelo que la convirtió en referencia en su país de origen. “No queríamos ser un extranjero en Madrid”, explica Salvador de Lima Mayer, director general de Manteigaria. “La idea era mantener la esencia del producto e integrarnos en la ciudad desde la autenticidad”. Tras una muy buena acogida en París, Madrid era una “elección lógica” para su expansión en España debido a estar posicionada como uno de los grandes referentes gastronómicos de Europa con una escena dinámica, internacional y abierta a nuevas propuestas, según afirman. Esta conexión surge además de la fuerte cercanía cultural que existe entre ambos países.

En Portugal, el pastel de nata es un elemento cotidiano, presente en cafeterías y pastelerías durante todo el día. En Madrid, la compañía ha apostado por el mismo modelo: elaboración constante y producto recién horneado de forma continuada. Según De Lima Mayer, la integración en la capital ha pasado por entender los hábitos urbanos y el comportamiento del consumidor madrileño. “Desde el principio quisimos sumergirnos en la ciudad y ser un madrileño más” y destaca cómo Madrid, haciendo gala a su fama de buena anfitriona, les ha recibido con los brazos abiertos. La marca asegura que el interés inicial se transformó rápidamente en repetición y recomendación, un indicador clave de integración real en el consumo cotidiano, “La respuesta ha superado nuestras expectativas”, señala. Además, la predilección de los madrileños por este tipo de dulce empezaba a resultar más que evidente ya que “en Lisboa llegamos a registrar récords de ventas coincidiendo con festivos de la Comunidad de Madrid” señala Lima Mayer como indicador muy potente que evidenciaba la conexión natural del público madrileño con los pastelitos de nata.

Con tres establecimientos en funcionamiento en la capital —el primero en la zona de Sol, seguido por Chueca y, más recientemente, Quevedo Manteigaria ha reforzado su presencia en enclaves con identidad propia y vida urbana consolidada. Próximamente abrirá también en la calle Fuencarral, ampliando su implantación en uno de los ejes comerciales más transitados de la ciudad. Según explica su director general, la estrategia ha sido integrarse en el tejido cotidiano de cada barrio y no limitarse a ubicaciones de tránsito puntual – o zonas turísticas-. “Madrid no regala fidelidad”, señala De Lima Mayer, que atribuye la consolidación del pastel de nata en la capital a la calidad del producto y a la repetición y recomendación, “que al final es lo que confirma que el producto conecta de verdad con el público final”. Aunque la empresa no detalla cifras concretas, sí apunta a hitos relevantes en la ciudad. “Hemos superado el récord de ventas diarias de la marca en Madrid”, indica, un dato que sitúa a la capital como uno de los mercados más dinámicos para la compañía fuera de Portugal.

Como parte de su implantación en la ciudad, Manteigaria ha lanzado una edición especial de cajas ilustradas por artistas madrileños, con guiños a los barrios en los que ha abierto sus locales. En Chueca, el diseño ha sido realizado por El Chico Llama, que incorpora algunos de los edificios más reconocibles de la zona, como el Mercado de San Antón o el Palacio Longoria. En Quevedo, la ilustración corre a cargo de René Merino, con un mensaje que resume el espíritu del proyecto: “Da igual dónde naces, madrileño también te haces”. Según explica Salvador de Lima Mayer, la colaboración con creadores locales forma parte de la voluntad de integrarse en el entorno más allá del producto. “No queremos simplemente aterrizar en un barrio, sino formar parte de su vida cotidiana”. Tras la consolidación de sus tres locales en la capital y la próxima apertura en Fuencarral, Manteigaria prevé continuar su desarrollo en Madrid, crecer de forma orgánica en más barrios y fortalecer la estructura que ya han construido. A corto plazo, estudian nuevas implantaciones en otras ciudades españolas como Barcelona, que es una ciudad que aseguran que les inspira especialmente y encaja de forma natural en su hoja de ruta.

 

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