No hay duda de que estas elecciones se presentan como una carrera llena de sobresaltos y giros inesperados. Con el presidente Biden fuera de escena y Harris tomando su lugar, el escenario político estadounidense se ha transformado de manera dramática. Y en el otro lado, el expresidente Trump, decidido a retornar al poder, apela nuevamente a la retórica antimigrantes y promete una “victoria abrumadora” que haría historia. Para ambos, este es un momento definitorio, una batalla por la narrativa y la identidad del país.
Este duelo no sólo confronta a dos personas, sino dos visiones de país completamente distintas.
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— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) November 4, 2024
No podemos ignorar que las encuestas, tan comunes y analizadas hasta el cansancio, tienden a ser engañosas. En Estados Unidos, el voto popular no es el que decide al presidente; en su lugar, el Colegio Electoral toma las riendas. Por eso, tanto Harris como Trump se concentran en los famosos “swing states,” con Pensilvania a la cabeza. Este estado se convierte en una especie de mini-nación dentro de la nación, un campo de batalla en el que los mensajes y las promesas tienen que resonar de manera directa y personal.
A diferencia de Trump, quien recurre a la polémica, Harris ha optado por un enfoque más conciliador, centrado en temas sociales como el derecho al aborto. Su mensaje apunta al progreso y a los derechos civiles, y busca ser un respiro para un país que ha soportado un clima político extremadamente divisivo. Mientras tanto, Trump continúa con una retórica violenta que muchos consideran riesgosa. En esta campaña, ha llegado a hacer comentarios tan incendiarios que es inevitable preguntarse: ¿qué tan lejos está dispuesto a llegar para recuperar el poder?
Across America, voters are sharing the joy of making their voices heard this Election Eve. Join me, Governor @Tim_Walz, and special guests for rallies in Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, North Carolina, Pennsylvania, and Wisconsin. Watch now. https://t.co/6SoHdNu3zm
— Kamala Harris (@KamalaHarris) November 5, 2024
La violencia no sólo ha sido retórica. Con intentos de asesinato y amenazas constantes, el clima en EE.UU. refleja una realidad polarizada, en la que los límites de la democracia se ponen a prueba. Y no se trata únicamente de cuestiones internas; las repercusiones internacionales de esta elección serán significativas, especialmente en temas como la guerra en Ucrania, el conflicto en Gaza y las tensiones comerciales con China y México.
Es alarmante pensar que, si Trump pierde, podría no aceptar los resultados, como ya hizo en 2020. La sombra del fraude electoral vuelve a aparecer en sus discursos, lo que podría significar una vez más una situación de tensión prolongada en EE.UU., con implicaciones para la estabilidad política y social del país.
Mientras tanto, en Pensilvania, Harris intenta acercarse a comunidades clave, como la áraboestadounidense, una muestra de su enfoque en la diversidad y en los derechos humanos. Pero, ¿será suficiente? Frente a un candidato que ha prometido “drenar el pantano” y apela a una base enardecida, Harris necesita más que buenos ideales: necesita una conexión que logre mover las emociones de quienes aún no han decidido su voto.
Más allá de lo que piensen los estadounidenses, el mundo observa con nerviosismo y esperanza. Al final del día, esta elección es una especie de referéndum sobre el futuro de EE.UU. y su papel en el mundo.
La batalla electoral de hoy no es solo un enfrentamiento de estrategias políticas; es una pelea por el alma de una nación. La pregunta no es quién ganará, sino si el país logrará sanar sus profundas heridas, cualquiera sea el resultado.