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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CXX)

Ángel Sáez García 25 Ene 2015 - 14:00 CET
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EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CXX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Así lo haría, tal y como comentas, si mi humor gozara de la excelsa calidad del tuyo, o, si lo prefieres, si yo tuviera y manejara el humor que tú gastas, gestas y gustas que quede expres(ad)o aquí, ahí o allí, donde juzgas que es correcto que aparezca y pertinente que permanezca.

Nihil novum sub sole” (“Nada nuevo bajo el sol”). Sigue estando vigente el Eclesiastés. Como otrora solía hacer el mal político, el demagogo, ahora el politicastro moderno, actual, sigue acercando el ascua a su sardina.

“Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad” dejó escrito en letras de molde don Miguel Delibes.

Hace un par de horas, hemos bajado del HRS nuestra madre, mi hermano Miguel Ángel, “el Chato”, y yo. A nuestra progenitora los doctores Sierra y Cuesta le han mudado, a partir de las trece horas, los tubos de las nefrostomías. A las dieciséis, una enfermera le ha quitado los goteros y la vía y, entre mi hermano y yo, hemos vestido a la autora de nuestros días y hemos bajado los tres en el coche de “el Chato” a casa.

Tras comprar en la farmacia “Pascual” el antibiótico que le ha prescrito la doctora Sierra, me he acercado al cíber-café “Praga” a leer y contestar tus comentarios en nuestro blog y otros “emilios”.

Tengo para mí que, si toda certeza es una ruina, la última te lleva a la tumba, nicho o a varios de los cuatro clásicos elementos, fuego, aire, tierra o agua.

Lamentablemente, la mala nueva se ha confirmado. Y Pedro Pubill Calaf, más conocido por Peret, nos ha dejado un poco más arrumbados.

A ver si, tras este nuevo alto el fuego, las partes llegan a la única solución que yo le veo al conflicto, la creación del Estado Independiente de Palestina.

Para el caso que nos ocupa, aceptando la propiedad y corrección de la frase del Nobel, permíteme que añada otra, de William George Ward, que goza de las dos características que he advertido en la que tú has aportado: “El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas”.

Cuando ocurra ese hecho, la plétora de abrazos, te recomiendo que hagas lo que suelo hacer yo, erogarlos o repartirlos.

Te saluda, aprecia, agradece y abraza

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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