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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXIX)

Ángel Sáez García 28 Feb 2016 - 14:00 CET
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EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXIX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Si no marro (no tengo en mis manos el último ejemplar de EPS, El País Semanal, donde aseguraría que he leído lo que recojo a continuación) morrocotudamente, que puede, te extrañaría saber qué desayunaba (ignoro si lo hacía habitualmente) Silvia Pinal: chiles y alcohol. Al parecer, la ingesta moderada de picante es buena para la salud (previene el cáncer de boca).

Lamento tener que comentarte que deberías haberte ahorrado el segundo escolio (“Arremójate la tripa, que ya viene la calor” cantaba el finado José Antonio Labordeta, que, en mi modesto criterio, tal vez, con la sola excepción de don Fernando Fernán Gómez, mandaba a la mierda como nadie), el de la urgente rectificación. Ciertamente, para el DRAE el vocablo “calor” es masculino. Pero tanto en la entrada de la citada voz correspondiente a la versión de la edición digital de la vigésima segunda edición como en el avance de la vigésima tercera, a la primera acepción del término le siguen las siglas (en color —comprueba que es así— azul) U. t. c. f., que significan que se usa también como femenino.

Te confirmo (no marré) lo que antes, grosso modo, te adelanté. El primer párrafo del artículo titulado “TERREMOTO EN LA BOCA”, que lleva la firma de su autor, J. M. Mulet, y aparece publicado en la página 72 del número 2.028 de El País Semanal, del pasado domingo, 9 de julio de 2015, dice así: “Silvia Pinal, el terremoto mexicano que en pantalla y dirigida por Buñuel fue capaz de tentar a Simón del desierto para que bajara de la columna, estuvo rodando en Denia a finales de los setenta con Alfredo Landa y Verónica Forqué una película llamada “El canto de la cigarra”. Me contó hace poco el chef Benito Pastor que todos los días iba a su restaurante (el hoy desaparecido Las Nereidas) para tomarse su desayuno especial consistente en 12 chiles traídos expresamente de México y tres tequilas”.

De nada.

La foto que cabe deducir de tus palabras (arqueros y flechas) sigue siendo válida para dar cuenta de la comparecencia del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ante la Comisión pertinente del Congreso de los Diputados, que hasta hace un rato, antes de bajar a la biblioteca, donde ahora trenzo estos párrafos, he seguido en la tele.

Le tenía aprecio a Javier Krahe desde que acompañó a Joaquín Sabina en cierto concierto. Luego se lo tuve especial, cuando tuve conocimiento, que no miento, de que los dos nacimos el mismo día, un 30 de marzo.

Sabes que me gusta mentar a John Donne cada vez que me entero de una nueva muerte (independientemente de cuáles hayan sido sus causas). Lamento todas ellas, las que mencionas aquí y las que no. Y celebro que le hayan echado el guante al presunto asesino de las jóvenes de Cuenca, Laura y Marina.

Yo también soy del Barça. La verdad es que costó más de lo esperado (tal y como iba el desarrollo y tanteo del partido) el cuartete ante el dignísimo Sevilla.

Desea y espera subirte pronto la moral quien aprovecha la oportunidad para saludarte, apreciarte, agradecerte y abrazarte (si es posible, con arte)

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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