¿QUÉ ME DICTÓ MI MUSA TINERFEÑA?
Acababan de dar las diez de la mañana en el reloj de la catedral, hora en la que no conviene procrastinar el inteligente y diligente aprovechamiento de la oportunidad que brinda o suministra la realidad, cuando sentí en mi piel el aguijón de la perentoria necesidad, que me espoleaba a iniciar la andadura, o sea, a ponerme en marcha y a no detenerme por muchos que fueran los óbices que hallara en el camino y me viera en la obligación de sortear; así que empuñé la péñola (quiero decir que cogí entre los dedos índice, corazón y pulgar de mi diestra el bolígrafo azul de Bic) y escribí en el folio la décima que mi musa tinerfeña, Isis, tuvo a bien dictarme:
¿QUÉ A NINGUNA/O VA A AMARGARLE?
EL DULCE DICTADO DE ISIS
Cuando contemple el pendejo
De tu triángulo anhelado,
¿Permaneceré alelado,
Estupefacto, perplejo?
¿Te agradecerá el antruejo
Que tú vas a regalarle
Tu amanuense, y a entregarle
La del paraíso llave
O de Yahvé, que es la clave
Que a ninguna/o va a amargarle?
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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