SI NO SE DESEA, IRIS, TRAICIONARTE
Tus virtudes serán tan conocidas
Que no podrá dejar de ponderarlas
Quien no soporte y quiera rebajarlas.
Tal vez sean por él reverdecidas.
Son tantas las razones aducidas
Por tantos, que conviene recordarlas
Si no se desea, Iris, traicionarlas.
¿Gana algo al omitir las consabidas?
Más de lo que lo fue la de la helena
Helena será, musa, tu belleza
Interior y exterior, y a la certeza
De que tú engrosarás la lista plena
Llegará de modelos femeninos
Quien escrute mujeres, no mininos.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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