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Veintiuno de septiembre, acción de gracias

Ángel Sáez García 21 Sep 2021 - 14:00 CET
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VEINTIUNO DE SEPTIEMBRE, ACCIÓN DE GRACIAS

A TI, IRIS, CLAVO ARDIENDO, YO ME AGARRO

Hoy, que es martes, veintiuno de septiembre, a Dios deseo dar eternas gracias por los que escogió padres para mí, con cariño y cuidado superiores, Eusebio e Iluminada, “Pato” y “Tapia”, por mis inmejorables Javi, “Chichas”, “Chato”, “Use” y “La Pilón” o “Nena”, hermanos; y por lo que ocurrió en Nuévalos, dentro del Monasterio, sí, de Piedra y Agua, en el interior de Iris, su impar gruta (aquellas gotas son hodiernas lágrimas por la dicha que brota, al ver a otra Iris).

He de reconocer, sin dar rodeos ni hacer innecesarios circunloquios, que todos los caminos me han traído hasta donde me encuentro, de rodillas, pidiendo a Iris, mi musa, que se case con quien cada semana le promete componer una décima o un soneto (si a dar el sí se aviene o su aquiescencia) quien firma sin rimar, cuando los fine, estos endecasílabos abajo.

Si la primera vez que vine al Puerto no pude disfrutar mis vacaciones a tope, porque el sol es africano y yo no le hice caso a la experiencia y a mí me acaeció lo opuesto al santo (me refiero, está claro, a san Lorenzo), que por la cara y el envés quemé, existen carreteras secundarias que pueden conducirte al paraíso. Las prisas, ¿de asesoras buenas?, ¡nada!; si un día atesoraron algo excelso, ni tienen ni les queda ni lo esperan.

Ver cómo aquellas rocas chorreaban era, Iris, el anuncio de que un día y/u otro sucedería ese milagro, de mi mirada atónita exclusivo, contemplar cómo sales de las aguas, como eso hacen las diosas en los sueños, erogando oro y plata o regalando. Confío en que no mojes tu semblante cuando acuda solícito a tu encuentro para ofrecerte mi toalla blanca con la que acaso accedas a secarte.

Si en el Apocalipsis, que urdió Juan en la ínsula de Patmos, leí y leo que, como tú no has sido ardiente o frío, sino tibio, yo voy a vomitarte, por el asco que me has dado o la grima, mi cambio de estrategia está al caer, y a la mediocridad el pasaporte estoy en un pispás dispuesto a darle y a ti, Iris, clavo ardiendo, sí, aferrarme.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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