CUAL MONEDA, EL AMOR CARA Y CRUZ TIENE
Acaba de llamarme mi primo Miguel para darme la triste nueva de que había fallecido nuestra querida tía María, centenaria, viuda de nuestro tío José. Como los dos se portaron estupendamente con nosotros (en distintos momentos) y, en el instante en el que me ha notificado su óbito, yo estaba escribiendo un soneto sobre las dos facetas del amor, he decidido dedicárselo a nuestra tía finada, como homenaje a su excelente actitud con ambos.
Agradecido, por su proceder, solo me brota añadir, amén de alguna lágrima furtiva y fugitiva, que descanse en paz.
El amor, cuando brota en primavera,
A la par que las flores del cerezo,
A mí me llena tanto que hasta rezo
A Dios, que una patraña es siempre, mera,
Pero que la mantengo en la nevera
Porque es un utensilio del atrezo,
Y, aunque con carboncillo, sí, de brezo,
Pintado de bellísima manera.
El amor, asimismo, es un abismo,
Más negro que un tizón; imán que atrae,
Como hace el diccionario de la RAE,
Pero sin magisterio, con cinismo,
A todo ser incauto que se asoma
Al tal, se halle en París, Madrid o Roma.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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