SONETO PARA ESTELA, QUE ES MI ESPOSA
Recuerdo que escribí otrora un soneto
Destinado a Isabel, Raquel o Rosa.
Entonces no sabía que mi esposa
Se llamaría Estela; lo prometo.
Conocía a la tal (no es un secreto)
Porque era de mi hermana amiga hermosa
Desde la tierna infancia, y cariñosa
Allí donde me viera ella el careto.
Como yo me admiraba al contemplarla,
Cada vez que venía a saludarme,
Y me brotaban ganas de besarla,
Le pregunté: ¿No te urge, Estela, darme
El pico que me nace perentorio,
Porque en ti su sed sacia este ilusorio?
Ayer, por fin, nuestras desnudas pieles
Al alimón saborearon mieles.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home