AL ASOMBRO LO MATA LA ATONÍA
Tienes motivos mil para asombrarte,
Pero atención debes prestar sin falta,
Pues, de manera inopinada, salta
La liebre, al contemplar una obra de arte.
Basta que atento estés para admirarte,
Arriba halles o abajo, en la más alta
Cima o en la playa, que a la vista salta,
Si no está tu cabeza en otra parte.
Un acto generoso, cualquier gesto
O gesta de bondad, conmover puede
A quien en ese instante grabe o ruede,
O cuando lo visione, amigo Ernesto.
Lo adujo un profesor de anatomía:
Al asombro lo mata la atonía.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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