Dice el New York Times que Zapatero se parece a Franco. Y usted creyendo que eso ya lo teníamos superado y que Zapa era de izquierdas, demócrata y por lo tanto antifranquista. Pues uno de los periódicos más importantes del mundo afirma que se parece a Franco como manipulador de las emociones nacionales.
Franco al parecer utilizó el fútbol, al Real Madrid y sus éxitos para hacer sus necesidades sobre sus súbditos. A más triunfos internacionales mejor rollito de los españoles y menos preocupaciones por las dificultades económicas o por la carencia de libertades. Es decir, “fútbol et circenses”. No parece que los periodistas americanos hayan descubierto nada nuevo, ya lo sabíamos.
Y ahora Zapa hace lo mismo con “la Roja” según parte de la prensa más seria del mundo. De entrada ya me fastidia que la llamen “la Roja”. ¿Por? ¿No es la selección nacional? ¿No es la selección española? ¿A qué viene lo de llamarla “La Roja”? Acepto que me llamen facha porque el nuevo mote de la selección no me parece inocente sino un caballo de Troya que han colocado a Juan Español a través del lugar donde la espalda pierde su casto nombre.
Me parece que Zapa es más listo que un tratante de ganado, otra cosa es que sea inteligente. Digo “listo” en el sentido de hábil, ingenioso, y nada mejor le vendría que un exitazo de Del Bosque y sus atletas peloteros. Como artista del escapismo que es no me cabe duda de que va a intentar que el puñetero “esférico” (¿Quién decía esto? ¿Matías Prats padre?) nos haga olvidar sus años de desidia, de desfachatez, sus discursos vacíos, sus afirmaciones simplistas, sus previsiones buenistas y su enanez mental.
Me pregunto yo cuántos miles de goles harán que los españoles concienciados olvidemos los absurdos e inservibles presupuestos recientemente aprobados por Las Cortes con la colaboración culpable de Coalición Canaria y PNV. Y sin embargo los españoles, embriagados de goles y emociones nacional futbolísticas, son capaces de perdonar todo a nuestros gobernantes, qué le vamos a hacer. Así que ustedes me van a perdonar si manifiesto mis fuertes deseos de que España (a la mierda eso de “La Roja”) pierda desde el primer partido y que la frustración permita que miles de ciudadanos no se dejen arrastrar por entusiasmos vanos y artificiales, sino que miren a sus carteras vacías, a sus vecinos en el paro, a sus recibos de la luz en aumento. Nueve millones de españoles sumidos en la pobreza y cuatro millones y medio en el paro nos lo agradecerían.