Propongo un divertimento para desengrasar de tanta huelga y afirmaciones grandilocuentes de sindicalistas y políticos. Seguro que usted se acuerda de algún anuncio que vio por televisión allá en su más tierna infancia, alguno especialmente gratificante que por una razón cualquiera se le quedó grabado. Yo también, pero ahora mismo hay algunos anuncios televisivos que repudio fuertemente.
Las razones son diversas, los hay que están hechos para producir rechazo per se. Recuerdo uno que he dejado de ver en las últimas semanas; creo que anunciaban un dentífrico o algo así. El protagonista, al que no se veía, se inclinaba sobre el lavabo y dejaba caer un diente, me parece recordar. Simplemente desagradable y asqueroso.
Otro que me molesta especialmente es de Evax, en el que se nos ofrecen diversas coreografías de señoritas de buen ver, marcando el culo tras un pantaloncito corto y bien ajustado o una minifalda volandera. Quizá me molesta simplemente porque lo veo mucho en los canales que visito.
Finalmente, me molesta especialmente el de Ausonia en el que una profesora, que aparentemente vuelve de una grave enfermedad, acude a su aula de Secundaria en la que un grupo arcangélico de alumnos la espera con las sonrisas más dulzonas y empalagosas que jamás he visto. Puedo jurar que aulas así de esa edad no existen más que en los cuentos de hadas, para los que yo estoy demasiado mayor. Todos los alumnos están ataviados con pañuelos rosas, color que casualmente aparece en un lazo que se muestra en el paquete del producto… para anunciar que Ausonia apoya la lucha contra el cáncer. Aparte de que los chavales son más falsos que el cartón piedra me parece una gran manipulación de los sentimientos humanos.
Eso si hablamos de publicidad comercial, si hablamos de publicidad en general la que más repelús me da es la rueda de prensa de después de los consejos de ministros. ¿Y ustedes qué opinan?