El asador marbellí, Don Quijote y los molinos

Mis sentimientos son contradictorios respecto al asador marbellí que permite fumar en su interior. Por empezar por algún sitio creo que debemos respetar las leyes, sean las que sean, puesto que somos una democracia y las leyes nacen de nuestros representantes públicos. La ley debe respetarse por principio, no podemos circular a ciento ochenta kilómetros por hora por una carretera simplemente por estar en desacuerdo con el Director General de Tráfico.
guadalmina
Por otra parte la ley antitabaco ha sido generalmente bien entendida y aceptada mayoritariamente por la ciudadanía. Sé que es una ley perfectible, que podría tener en consideración aspectos apoyados por los hosteleros para hacerla menos draconiana y exigente. Dura lex, sed lex.

Sin embargo hay en esa rebelión un aura de romanticismo que me atrae, quizá como atraen siempre los perdedores, quizá como atrae siempre David cuando se enfrenta a Goliat. Hay en esa rebelión aires tunecinos y egipcios que se echan de menos en nuestra aborregada y consentidora sociedad de vida muelle y aplanada. Que alguien se atreva a ponerle las peras al cuarto al todo poderoso gobierno zapateril, aún en esta hora de decadencia, tiene un poder de atracción que me llevaría, a poco que me dejara, a apoyar al ciudadano solitario como apoyaría a aquel indefenso escolar que es permanentemente hostigado por una pandilla de compañeros de clase harapientos mentales, mayores en edad y en número.
leytabaco
Creo que es una batalla perdida, que dentro de poco el propietario deberá vender cajas de cerillas en los cabarets para poder pagar la multa y subsistir en medio de la riqueza y ostentación de los jeques marbellíes. Creo que será así aunque deseo muy profunda y sinceramente mi propia equivocación. De todas formas echo de menos un movimiento popular que lo ampare y acoja, que se solidarice y lo anime, sostenga y empuje. ¿Dónde están los demás hosteleros, dónde las asociaciones gremiales, dónde el apoyo popular?

Al final Don Quijote acabó por los suelos y derrotado, con su ilusión desvanecida en brazos de Sancho Panza

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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