Mientras la derecha nos baja sueldos, pensiones, beneficios laborales y otros éxitos sociales conseguidos durante años, a la izquierda, la que no vio venir la crisis, no le queda más remedio que predicar en el desierto en que Rubalcaba está convirtiendo sus habituales caladeros de voto. A veces tengo ganas de que en España surja un Beppe Grillo o un Colouche a la española, alguien que reviente desde dentro este sistema corrupto, alguien que deje en evidencia los tejemanejes de derecha o izquierda con la Banca o el gran capital. ¿Si ambos grandes partidos son deudores de los grandes bancos, si a ambos se les perdona la deuda, si ambos grandes partidos están carcomidos por la corrupción, ¿cómo pueden todavía demandar que les creamos y les votemos?
Pero hablaba de las prédicas de la izquierda; la derecha capitalista ya tiene el mundo en sus manos, ya vive en el mundo que desea… En cambio la izquierda, que desea con igual fuerza alcanzar el poder, se limita a predicar su evangelio y su doctrina, exige obediencia ciega y arroja al infierno a aquellos que se atreven a desafiar sus mandamientos y a contradecir sus ritos y tradiciones ancestrales. Ha hablado el obispo de San Sebastian contra el aborto y Elena Valenciano, temerosa de que la competencia le robe la grey, ha lanzado la sobadísima y obsoleta proclama de «Nosotras parimos, nosotras decidimos». O habla sólo el PSOE (el sector del PSOE que quiere Elena Valenciano) o se rompe la baraja.
Puede ser que ellas paran pero, contra lo que Bibiana Aido dijo -¿será que es quien imparte doctrina en el PSOE?, ¿no hay nadie más preparado?- paren seres humanos, libres y con todos sus derechos, entre ellos el de la vida. Si no son alienígenas, que es seguramente lo que Doña Bibiana vino a decir, cabe suponer que nadie, ni sus madres, tiene el derecho a decidir quién debe vivir y quien debe morir. Insisto, …si es que las mujeres paren seres humanos. ¿Puede alguien decirme cuándo una célula fecundada deja de ser un extraterrestre, y por lo tanto un ser «abortable«, y se convierte en un ser humano? Y que conste que el PP es también un partido proabortista. Las diferencias de matices son insignificantes cuando de matar se trata.
A veces tengo ganas de que en España surja un Beppe Grillo o un Colouche a la española, alguien que reviente desde dentro este sistema corrupto, alguien que deje en evidencia los tejemanejes de derecha o izquierda.