España, sexo y playa

Con la primavera vuelven como solían los turistas. Según se nos anuncia hemos vuelto a batir el récord y hasta mayo nos han llegado casi veintiún millones y medio de señores dispuestos a llenarse de alcohol barato, sol gratis y sexo tirado. Somos el estercolero de Europa y no damos para más. (Y a los tontos de lo políticamente correcto que quieren que diga “veintiún millones y medio de señores y señoras” les pregunto si también tendría que decir turistas y turistos.)
¿Para qué estudiar si lo que se necesitan son camareros? ¿Para qué las carreras universitarias, para qué las diversas escuelas profesionales si sólo se trata de producir, acarrear a su destino y vender ingentes cantidades de cerveza para que revienten pálidos vikingos? No damos para más, cierran fábricas y llegan turistas a tumbarse en la playa a mediodía, a beber por la tarde y a follar por la noche.
Cerramos líneas de investigación, no tenemos ninguna universidad de importancia, carecemos de relevancia, esto es lo que nos queda en un país de tercera. A lo peor sí nos representan, esos futbolistas que se vuelven en estos momentos de Brasil, esos políticos rechazados por el mismo pueblo que los vota. A lo peor son típicos ejemplos de lo que somos, de cómo somos, la España que antes era de alpargata y pandereta y hoy es de “Salvados”, “Gran Hermano” y “Supervivientes”. Sexo y playa, es todo lo que nos queda, es lo que somos.

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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