La Copa de los Libertadores Incapaces

España es un país extraño. Nos asaltan los problemas propios: independentismo, crisis de las instituciones, crisis económica, crisis sociales varias, ninis… y nos ofrecemos voluntarios para acoger los problemas de los demás, los graves problemas de los demás. Como la copa Libertadores.

Hay grupos de aficionados al fútbol que son bestias salvajes, incapaces de convivir ni en la selva. En todas partes, también en España. Pero en Argentina son más numerosos y más, mucho más, salvajes, así que nos traemos a España los problemas que ocasionan en su propio país, los problemas que su propio país no sabe resolver, y los hacemos nuestros. Algo nos pasa, somos ingenuos o simplemente imbéciles de puro buenismo. De puro postureo buenista. Nos pierde a los españoles nuestro postureo, nuestro amor por la imagen políticamente correcta. “No te preocupes, cariño, que yo te lo soluciono” han dicho nuestros incapaces políticos a los incapaces políticos argentinos.

Debería ser humillante. Para Argentina. Para toda América hispana. Es humillante. Que la copa “Libertadores” se tenga que jugar en el país del que se liberaron ( se liberaron para caer en las garras de dictaduras, narcodictaduras, maras, atraso, incultura, medievalismo) es prueba de que no han sabido vivir su independencia. Aprovecharon momentos de grave crisis española, acometida por Napoleón y sus ejércitos, pero se olvidaron del desarrollo, de la justicia social. Estaban en la Edad de Piedra, no conocían la rueda en esos territorios, muchos arrancaban los corazones de sus enemigos aún vivos, y los llevamos a la Edad Media, donde aún siguen instalados confortablemente hasta el punto de ser incapaces de organizar un partido de fútbol. ¿De qué les sirvió tanta liberación, tantos libertadores? ¿Para qué, para llegar a dónde? ¿A esta incapacidad? Copa Libertadores, Copa Incapaces.

Y nosotros les tenemos que resolver el marrón con nuestros dineros, con nuestros policías malpagados, cerrando al tráfico medio Madrid, aguantando sus peleas, sus broncas, sus excesos, sus bilis y sus vómitos. Sus limitaciones sociales y culturales. No, no, solo las de sus clases dirigentes y las de sus salvajes barras bravas.

No teníamos problemas y la abuela parió la final de la copa de los Libertadores Incapaces.

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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