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Pensábamos que esta iba a ser una Navidad complicada, con diferentes restricciones según en qué comunidad autónoma vivas o viajes, y con la prudencia de cada cuál mientras se mira con un ojo al vecino: ¡pues al final, van a ser peores!
La nueva cepa del coronavirus surgida en el sur británico que tiene una capacidad de contagio del 70% mayor ha puesto en alerta a todos los países europeos, ¡menos a España!
En España tenemos nuestros ritmos, y más con un tipo como Pedro Sánchez en la presidencia y con Fernando Simón como portavoz de la pandemia (apenas tendríamos uno o dos casos de coronavirus en el país, recuerden).
De modo que el artículo de Ignacio Camacho de este 21 de diciembre en ABC –A ti te lo debemos– no tiene desperdicio, porque desnuda el columnista el instinto más bajuno de nuestro Presidente, ahora en cuarentena:
Más cogobernanza. Que las autonomías se ocupen del problema dentro del país y Bruselas fuera. Aunque pensándolo bien, cualquier medida que no tome él estará mejor tomada.
Camacho define a la perfección la actual estrategia del presidente socialista: le ha pasado el marrón a las comunidades para sus restricciones y pretende hacer lo mismo con la Unión Europea, mientras que todos los países grandes ya han cerrado sus conexiones aéreas con Reino Unido:
Es realmente asombroso. No hay un punto de la pandemia por el que se sienta concernido. Nueve meses tardó en visitar un hospital y cuatro en rendir homenaje a los fallecidos. Fue capaz de calcular las vidas salvadas con un informe meramente especulativo pero a las perdidas les aplicó un insultante maquillaje estadístico. Se columpió al anunciar la derrocha del bicho en un vanidoso ejercicio de voluntarismo.
Eso sí, cuando llegue la vacuna que a nadie se le ocurra meterse por medio. Eso es cosa suya, su momento egregio. Sánchez el taumaturgo, el providencial, el senador de enfermos. Su Persona se reserva para el esencial acontecimiento en que emergerá aclamado como el estadista benéfico, la antorcha viva del progreso, que trae la flamante solución de la ciencia para curar a su pueblo. Pedro, Pedro, a ti te lo debemos. En vísperas de esa epifanía trascendente qué importancia tiene el control de los aeropuertos. Los grandes hombres están para los grandes éxitos.
Sánchez, el inventor de la vacuna
Recordamos en este punto aquella conversación en COPE entre el propio Ignacio Camacho y Carlos Herrera, en la que jocosamente trataban al Presidente como realmente a él le gustaría: el inventor de la vacuna:
Antonio Naranjo: ¡Parece su vacuna!
Ignacio Camacho: Lo vamos a ver como si hubiera inventado él la vacuna, como si fuera Fleming… ¡Tiempo al tiempo!
Herrera: Sí, cuando hablaba del G-20 parecía que el líder del G-20 era él… Dijo “nosotros los líderes mundiales”.
Ignacio Camacho: ¡Es una cosa extraordinaria!
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