Riad (Arabia Saudí), sábado 10 de enero de 2026. En la víspera de un nuevo Clásico con título en juego, el técnico blanco, Xabi Alonso, pisó la sala de prensa con la serenidad de quien lleva las riendas de un vestuario ilusionado y expectante. A pocas horas de la final de la Supercopa de España, ante el eterno rival, el FC Barcelona, el preparador vasco dejó claro que no forzarán a Kylian Mbappé, aunque el delantero francés ha viajado y podría tener minutos este domingo a las 20:00 horas en el Al-Awwal Park de Riad.
“Está mucho mejor —reconoció Alonso—. La idea era no acelerar, pero si llegábamos a la final, valoraríamos su participación según sus sensaciones”. Mbappé se entrenó con el grupo en la sesión vespertina, mientras el cuerpo técnico y los médicos analizan hasta qué punto asumir ese “riesgo controlado” que mencionó el entrenador.
Lejos de dramatizar, Xabi Alonso habló de equilibrio y energía, dos palabras que repitió como consigna para un partido que podría marcar el rumbo emocional del Real Madrid en la temporada. “Es una final, y hay que saber competirla. Tenemos que mantener organización y presión, pero también disfrutar de la oportunidad”, explicó con semblante firme.
El técnico, que conoce bien la tensión del Clásico desde su etapa como jugador, no ve un favorito claro. “Es una final, todo puede pasar. Nos preparamos para ganar, estamos convencidos de que podemos hacerlo», subrayó. Tampoco lamentó tener menos descanso que el Barça tras las semifinales: “Así salió el sorteo, no lo podemos cambiar; debemos ser eficientes con el tiempo y llegar frescos mental y físicamente”.
El propio Alonso elogió la juventud y el talento de Lamine Yamal, advirtiendo que el plan del Madrid no variará por su presencia. También destacó que el encuentro puede suponer “un buen escenario” para que Vinícius Jr. vuelva a sonreír, recordando su carácter emocional y la importancia de su conexión con los compañeros.
Entre lesiones y rotaciones forzadas, el técnico reconoció la inestabilidad en defensa, pero se mostró confiado: “La energía del grupo es buena, y eso compensa cualquier molestia”. En su cierre, el entrenador madridista dejó una reflexión sobre el proceso en curso: “El proyecto evoluciona, y partidos así tienen un gran impacto. No será decisivo, pero sí importante”.
La cita está servida. Este domingo, bajo el brillo saudí y con el alma de los clásicos de siempre, Real Madrid y Barcelona volverán a mirarse a los ojos con la Supercopa en juego y el planeta fútbol como testigo.

