Antes eran misses explosivas y dinero a raudales, que permitía incluso ir a hacer la compra a Miami a los privilegiados.
Desde hace más de dós décadas, con el chavismo, la imagen habitual que se tiene de Venezuela está marcada por la crisis, la hiperinflación y una migración masiva.
Hasta ahora, además de cómplices del chavismo como Zapatero, los grandes beneficiarios han sido Cuba, China y Rusia.
Sin embargo, hay otra historia latente bajo esa superficie: la de un país que se asienta sobre uno de los depósitos de petróleo más grandes del mundo, concentrado en la conocida Faja del Orinoco, que ha alterado rankings energéticos y estrategias de potencias como Estados Unidos, China o Rusia.
Esta “abundancia maldita” tiene una razón muy concreta detrás: una geografía y una geología excepcionales, acompañadas de decisiones políticas que han transformado este tesoro subterráneo en un arma de negociación internacional, más que en un motor para el bienestar interno.
Venezuela no se ha convertido en un país petrolero “por azar”.
Su mapa físico y geológico reúne varios elementos poco comunes a nivel mundial:
- Una vasta cuenca sedimentaria continua, donde se han acumulado durante millones de años materia orgánica y sedimentos finos.
- La Faja del Orinoco, una franja que se extiende por cientos de kilómetros al norte del río Orinoco, donde se encuentra la mayor parte del crudo pesado y extrapesado.
- Un litoral en el Caribe y su cercanía a Estados Unidos, factores clave para el transporte y el refino internacional.
Esto se traduce en:
- Reservas voluminosas casi inigualables
- Alrededor de 303.000 millones de barriles de reservas probadas, lo que representa cerca del 19% de las reservas mundiales, según datos recientes proporcionados por la OPEP.
- Es el país que lidera la clasificación mundial en reservas certificadas, superando a Arabia Saudí o Irán, según organismos energéticos y firmas como Statista.
- Concentración geográfica del crudo
- Gran parte de ese petróleo está ubicado en la Faja del Orinoco, lo que facilita en teoría la planificación de grandes proyectos integrados para su extracción, transporte y mejora.
- Diversidad en tipos de crudo
- Venezuela cuenta con crudos extrapesados, pesados, medianos y livianos.
- Esta variedad permitiría, con la inversión adecuada, adaptarse a diferentes demandas del mercado internacional.
En definitiva: el “milagro” venezolano no es producto de la magia, sino el resultado de una gigantesca cuenca, una rica faja petrolera y una posición estratégica junto a uno de los principales centros consumidores del planeta.
El petróleo venezolano no es cualquier cosa: pesado, ácido y complicado de tratar
La cara menos atractiva de este mapa ideal es la calidad del petróleo. El crudo venezolano, especialmente el extraído en la Faja del Orinoco, presenta tres características fundamentales:
- Es muy pesado y extrapesado, con alta densidad.
- Posee un alto contenido en azufre.
- Su consistencia es “tan densa como la brea”, lo que corroe las tuberías y exige tecnología avanzada para su manejo.
Esto implica:
- Necesita un procesamiento adicional antes de poder ser transportado y refinado:
- Mezcla con diluyentes importados (naftas, crudos ligeros) para hacerlo apto para bombeo y exportación.
- O pasos adicionales de “mejoramiento” en plantas industriales para elevar su calidad.
- Exige una infraestructura sofisticada: oleoductos, mejoradores y refinerías adaptadas al manejo del crudo ácido y pesado.
Hasta los años 90, Venezuela contaba con instalaciones relativamente avanzadas en su industria. Sin embargo, tras el ciclo de nacionalizaciones y el impacto del chavismo, gran parte de esa infraestructura quedó obsoleta o fuera de servicio debido a la falta de mantenimiento, fuga de talento e importantes caídas en inversión.
El resultado es paradójico:
- Venezuela posee casi una quinta parte de las reservas mundiales.
- Pero su producción actual es inferior al 1% del total global, tras haber sido una potencia con más de 3 millones de barriles diarios durante los años 90.
La geografía favorece, la geología proporciona volumen; sin embargo, son la tecnología, la inversión y la estabilidad institucional las piezas que aún faltan.
Quién ha sacado provecho hasta ahora del petróleo chavista
A medida que caía la producción petrolera, el panorama sobre quién aprovechaba el crudo venezolano cambió rápidamente.
Las sanciones impuestas por Estados Unidos, junto con la pérdida de confianza por parte de grandes petroleras y la urgente necesidad financiera empujaron a Caracas hacia nuevos socios comerciales.
Algunos beneficiarios claros hasta ahora:
- China
- Se ha convertido en el principal comprador, muchas veces mediante esquemas poco transparentes como “flota fantasma” o pequeñas refinerías situadas en Shandong.
- Empresas como Sinopec y CNPC han obtenido derechos sobre miles de millones de barriles en proyectos venezolanos, superando ampliamente lo que controlan las firmas occidentales.
- Rusia
- A través compañías como Rosneft, ha logrado participación en proyectos clave; aunque las sanciones estadounidenses han limitado su margen operativo.
- Algunas petroleras occidentales seleccionadas
- La empresa estadounidense Chevron ha mantenido un papel relevante gracias a licencias especiales incluso durante periodos críticos marcados por sanciones fuertes.
- Esto le permite estar bien posicionada ante una posible recuperación del sector.
Si se observa cómo se distribuyen los derechos sobre los campos petroleros, las cifras son reveladoras:
- Las empresas chinas y rusas han llegado a controlar derechos sobre reservas que multiplican varias veces los derechos asignados a Chevron u otras compañías occidentales.
- En tiempos recientes, las sanciones impuestas por Estados Unidos combinadas con las necesidades financieras del régimen encabezado por Nicolás Maduro han favorecido a aquellos socios dispuestos a asumir riesgos políticos a cambio del acceso a grandes volúmenes de crudo a precios reducidos.
Mientras tanto, gran parte de la población venezolana apenas ha visto beneficios duraderos: crisis constante, colapso en servicios básicos y un país que depende más del 90% sus ingresos externos del petróleo.
¿Por qué Trump y Estados Unidos necesitan el petróleo venezolano?
Hoy Estados Unidos es el mayor productor mundial de petróleo, alcanzando alrededor de 13 millones de barriles diarios gracias al auge del fracking. Esto plantea una pregunta incómoda: ¿por qué tanto interés por Venezuela?
Hay tres respuestas relevantes:
- Límite en sus propias reservas
- Varios análisis indican que al ritmo actual es probable que las reservas convencionales estadounidenses tengan un horizonte relativamente corto.
- Washington es consciente que aunque el fracking ha proporcionado cierto margen temporalmente, no es eterno ni económico; además generará creciente presión ambiental y política.
- Calidad y compatibilidad con sus refinerías
- Varias refinerías ubicadas en el Golfo estadounidense están diseñadas para procesar crudos pesados similares a los venezolanos.
- Sustituir esta fuente obligó a buscar alternativas pesadas (por ejemplo provenientes de Canadá), frecuentemente más costosas o sometidas a cuellos logísticos problemáticos.
- Geopolítica frente a China y Rusia
- Washington lleva años intentando evitar que el petróleo venezolano quede bajo control exclusivo por parte de estas naciones emergentes.
- Ha autorizado excepciones regulatorias para empresas como Chevron o algún socio europeo con el fin limitar el dominio chino-ruso sobre las reservas venezolanas.
Así pues, más allá de una necesidad urgente por crudo lo que subyace es una mezcla entre:
- Interés estratégico hacia reservas cercanas que son abundantes y adaptables al modelo refinador estadounidense.
- Competencia con China y Rusia por mantener influencia energética dentro del hemisferio occidental.
El reciente endurecimiento en las sanciones junto con movimientos estratégicos desde Washington parecen señalar precisamente hacia reposicionar a las petroleras estadounidenses como actores prioritarios si se reabre el sector venezolano.
Cómo podría impactar la reconstrucción venezolana en los precios petroleros
Si Venezuela lograra revitalizar su sector petrolero eso tendría un efecto significativo sobre los precios internacionales del crudo; sin embargo sería algo complejo ni automático.
Dependería principalmente tres tiempos: corto plazo, medio plazo y largo plazo.
Corto plazo: tensión sobre precios debido a expectativas
- El levantamiento gradual sanciones así como los primeros acuerdos inversores suelen provocar reacciones inmediatas dentro los mercados futuros.
- Sin aumento considerable real en producción efectiva algunos traders comienzan anticipar mayor oferta futura lo cual puede:
- Aliviar ligeramente los precios si hay expectativa sobre más barriles disponibles.
- O generar volatilidad si surgen dudas acerca velocidad o estabilidad política durante dicho proceso.

