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El proyecto de Pinea: elaborar un vino que esté a la altura de los mejores del mundo respetando los magníficos atributos de Ribera del Duero

Juan Luis Recio 22 Feb 2021 - 08:56 CET
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Esta historia comienza bajo la sombra de un majestuoso árbol Pinea en el corazón de la Ribera del Duero. Y se forja con un sueño, asumir la profesión y pasión por el vino como propia y después viajar para escoger la mejor tierra donde vivirla: la Ribera del Duero. El propósito de estos dos amigos, Vicente Pliego y Hugo del Pozzo, es elaborar un vino que esté a la altura de los mejores del mundo respetando los magníficos atributos de esta tierra.

Y los de Pinea nos cuentan que son vinos que se hacen viñedo a viñedo, cepa a cepa, racimo a racimo. Y verificamos que es así cuando vemos que los viñedos de Pinea producen una cantidad muy limitada de uva, pero es que, además, de cada añada sólo se selecciona lo mejor de lo mejor, por lo que siempre se hace un número de botellas muy acotado. Además, cuentan con una selección natural de un terruño único, que el equipo de Pinea continúa en bodega. Para hacerse una idea, imagínese las viñas de tempranillo sobre las tierras más altas de la Meseta, castigadas en invierno por vientos helados y por el sol inclemente en verano. A 900 metros de altitud y sin nada que las proteja, las cepas deben adaptarse y hacer de los elementos, sus aliados, y de su entorno, su cómplice. Un terruño así no entiende de prisas; la naturaleza impone su propio ritmo, da lo que da y cuando debe darlo, al margen de las aspiraciones de los coleccionistas de los mejores vinos del mundo.

Y así lo entienden los propietarios de Pinea, Vicente Pliego y Hugo del Pozzo, dos mexicanos que cayeron bajo el hechizo de la Ribera del Duero y, después de valorar el potencial de la zona, fundaron Pinea en 2017. Bajo un enorme árbol, soñaron sus propios vinos de la Tempranillo de esta región fascinante; durante largos paseos en sus campos, Vicente y Hugo intrigaron para elaborar los vinos de  Pìnea, nombre que toma de un imponente pinus pinea, uno de los árboles más grandes y antiguos de la región. No puede haber voluntad más férrea para llevar a buen término este ambicioso proyecto, que la que conceden una variedad de uva y un terruño especiales, la materia prima idónea que los dos emprendedores respetan al máximo porque saben que su sueño depende de ella.

Por esa misma razón, los vinos de Pìnea son francos, sinceros, lo mejor del puro viñedo llevado a muy pocas botellas que se agotan rápido. Sus limitadas producciones llegan a países como Estados Unidos, Reino Unido o Suiza, por lo que es imprescindible estar atento a los lanzamientos de sus nuevas añadas si no quiere quedarse con alguna dem las botellas que le puedan interesar de los tres vinos que elaboran:

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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