Llegada la primavera, todo parece renovarse: la luz, el aire, nuestro ánimo… y también lo que nos apetece comer. Dejamos atrás los guisos calentitos y buscamos platos frescos y llenos de color. Pero el cuerpo sigue necesitando grasas buenas para funcionar, sentirse lleno de energía y absorber todos los nutrientes que ofrece la comida de temporada.
No se trata de añadir grasa, sino de incluir nutrientes. Por eso, el aceite de oliva virgen extra se ha convertido en el gran aliado y uno como el de Palacio de Los Olivos, puede marcar la diferencia en tu mesa, por cinco motivos principales:
1. Potencia las vitaminas de tus platos: muchas de las verduras y frutas que llenan a diario nuestra mesa contienen las vitaminas A, D, E y K, que son liposolubles y necesitan grasa para ser absorbidas.
2. Energía estable para tu día a día: los ácidos grasos saludables del AOVE ayudan a mantener nuestro organismo en equilibrio, aportando energía constante.
3. Saciedad sin culpa: gracias a sus grasas saludables, se controla el apetito de manera natural, manteniéndote activo sin sentirte pesado.
4. Sabor y versatilidad en cada plato: cada variedad tiene su carácter: la Picual es intensa y herbácea; la Arbequina, más suave y aromática.
5. Calidad que se nota y se siente: con un aove de calidad como el de Palacio de Los Olivos, que combina tradición, cuidado extremo y reconocimiento internacional. Sus aceites han sido premiados durante años por su sabor, aroma y riqueza en polifenoles. Cada gota es un regalo de salud y sabor.
Palacio de Los Olivos es una referencia imprescindible, desde su finca Los Palacios, en Almagro (Ciudad Real), la familia Mora produce uno de los AOVE más premiados del mundo, con nueve años consecutivos como nº1 en variedad Picual y cuatro como el mejor Arbequina del mundo. Su secreto está en el cuidado obsesivo de cada paso, desde el cultivo en tierras volcánicas ricas en nutrientes hasta la extracción en frío tras una cosecha temprana. El resultado: aceites complejos, vivos y equilibrados, pensados para quienes buscan salud, sabor y autenticidad en cada plato.
- Variedad picual: con cuerpo, muy afrutado en nariz y boca, y notas positivas de amargo y picantes equilibrados, con matices que recuerdan a hierba fresca, planta de tomate, kiwi y hierbas aromáticas.
- Variedad arbequina: muy aromático y más suave y delicado de sabor, que desprende notas de cata que recuerdan a la alcachofa fresca, a las manzanas verdes, con regusto de almendra verde, plátano y manzana y frutos rojos
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