Desde que se separase de la infanta Elena ha tenido que adaptarse a la pérdida progresiva de los puestos que ocupaba en diferentes consejos de administración
Jaime de Marichalar no gana para disgustos, y muchos ven que va a la deriva con sus ‘extrañas’ amistades, muy alejadas por cierto de las de antaño.
Desde su puestos en LSGIE, propiedad de Robert de Balkany, amigo del Rey Juan Carlos, y otro en Loewe, integrado en el grupo LVMH, sus continuas escapadas a Ibiza y Miami preocupan a propios y extraños.
Ahora, según informa ‘Vanitatis‘, el exyerno del Rey podría verse pronto las caras con un juez. Y no es que le acusen de algo, no, sino que uno de sus amigos, los que pertececen a esa horda catalogada para muchos como de ‘peligrosa’, ha solicitado su presencia como testigo en una causa incoada en su contra.
AMENAZAS
Según el citado portal, este camarada del exduque de Lugo cumplió prisión preventiva en Francia por un delito de blanqueo de capitales, y en la actualidad está procesado por un delito de amenazas contra un importante empresario colombiano.
Según ha podido confirmar ‘Vanitatis’, el demandado ha solicitado en su escrito de defensa llamar a declarar a Jaime de Marichalar como testigo. Algo que podría evitarse, si tras las conversaciones que están manteniendo los abogados de ambas partes se llega a un acuerdo para que el empresario retire la demanda.
EL NUEVO MARICHALAR
Desde que se separase de la infanta Elena, el exyerno del Rey no solo comenzó un nuevo estilo de vida, al que se unieron nuevas amistades, sino que ha tenido que adaptarse a la pérdida progresiva de los puestos que ocupaba en diferentes consejos de administración. En 2009, Portland, filial cementera de FCC, decidió prescindir de sus servicios.
Después sería Credit Suisse, la entidad bancaria en la que trabajaba cuando conoció a la hija del Rey Juan Carlos. Posteriormente sería la aseguradora Axa la que le diría adiós. La última ha sido FCC, que justificó su salida por la necesidad de reducir costes.
