EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CLXVII)
Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:
Una vez he constatado que en el país donde nació la democracia, el gobierno del pueblo, sus ciudadanos (ellas y ellos) han hablado (votado) y los sufragios se han contado y Syriza es el partido que ha ganado las elecciones y su dirigente Alexis Tsipras, tras pactar con la agrupación derechista Griegos Independientes, será el próximo primer ministro, no tengo nada (de nada) que objetar.
Como hoy el nombre del primero en hablar (en mi décima hodierna) daba pie a hacer un comentario gracioso, jocoso, me ha extrañado que no le hayas sacado punta a Caín. Por ejemplo, argumentando que una madre ha de ser aviesa, sin controversia, y/o un padre ha de ser cruel, sin disputa, o sea, tener la una, el otro o ambos, ya alma de Caín, ya alma de Judas, para poner a un hijo el nombre del bíblico hermano de Abel.
Seguramente, fue un sueño del propio autor de la espinela el que propició que brotara o se iniciara entre Abel y Begoña el rito del amor. Hay quien mantiene que Begoña, cuando está excitada, suele soltar “meteorito”; y quien sostiene que lo que dice y pide es “métemela o grito”).
Como a servidor le pasa lo mismo que al bueno de Homero (“quandoque bonus dormitat Homerus” escribe Horacio en el verso 359 de su “Epístola a los Pisones”, obra conocida también por este otro título, “Arte poética”), que, de vez en cuando (más que de cuando en vez), se despista, o que se duerme en los laureles, me veo obligado a coger de nuevo la péñola para lamentar que se me haya pasado antes por alto comentar, aunque fuera de manera breve, la muerte del cantante Demis Roussos. Ahí va mi pésame a sus más allegados. D. E. P. Mientras trenzo estas pocas líneas escucho su “Triki, triki, mon amour”.
El “tonto del haba” arraigado, empedernido, inveterado, redomado (sea ella o él), no llega a serlo de repente o sopetón, sino paulatinamente, poco a poco; y, así, de “tonto del haba” momentáneo, se pasa a “tonto del haba” provisional, interino; y, de aquí, a “tonto del haba” duradero, hasta dar en “tonto del haba” definitivo. Como muy bien advirtió un satírico de los de aúpa y órdago, Décimo Junio Juvenal, “nadie se hizo perverso súbitamente”. Tengo para mí que, ya sea por un camino o por otro, mutatis mutandis, si cambias lo que debe ser cambiado, llegarás a donde llegó el poeta latino, a idéntica o parecida conclusión.
Si tenemos en cuenta el parecer de uno de los Siete Sabios de la Antigua Grecia, Bías de Priene, “casi todos los hombres (creo que incluía a las mujeres, pero, acaso, no; vete tú a saber) son malos”, son muchos los llamados (tentados) y muchos los elegidos (venables). No marraba el heleno, no, que, por cierto, por humildad o modestia, se negaba a dejar un dicho sabio o frase memorable a la posteridad. Ahora bien, también cabe decir a propósito, dándole la vuelta a la tortilla, como te peta argumentar a ti, que “casi todos los hombres son buenos”, para atenuar o contrarrestar.
El secretario de mi décima fue general, no judicial.
No quiero hacer leña del árbol caído, pero, como adujo con tino san Isidoro de Sevilla, “la ignorancia es madre de todos los errores”. O sea, que al tal lo llamo bobo del culo o tonto del haba con razón. Y hasta aquí puedo escribir y tú leer (imagínate que el menda es ahora guionista del “Un, dos, tres,… responda otra vez” y tú el nuevo presentador del guadianesco concurso televisivo).
El poema quedó archivado donde puedes leer aquí mismo, bajo el título: Política, Eutrapelias, Crítica literaria y/o artística, Poemas, Educación, Justicia, Creación literaria y/o artística, Chuchería literaria, Ciencia, Denuncias, Arte, Humor y Metamorfosis.
Te saluda, aprecia, agradece y abraza
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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