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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CLXXXVII)

Ángel Sáez García 08 Nov 2015 - 14:00 CET
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EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CLXXXVII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Porque todos los seres humanos, todos, sin excepción, somos víctimas potenciales (ningún ciudadano está a salvo de ser, por azar, un daño colateral de su barbarie), amén de necesario, es perentorio acabar con todas y cada una de las dictaduras terroristas. Cualquier manifestación o muestra de terrorismo carece de cualquier tipo de justificación o legitimidad ética, estética, ideológica, política o religiosa.

Me ha gustado mucho lo último que le he escuchado decir a doña Manuela Carmena, candidata de Ahora Madrid a la Alcaldía de la capital. Al parecer, ha aseverado que entiende la prisa que tienen algunas/os de sus compañeras/os de Podemos en tocar poder, pero les ha venido a advertir de la lección que recoge una paremia del refranero español, que las prisas nunca fueron, ni son, ni serán, buenas asesoras, o sea, les ha señalado el riesgo que corren. Acaso, mal aconsejadas/os por las tales, un día les dé por echar la vista atrás y comprobar que han pisado una alfombra roja debajo de la cual cabe observar un camino hecho de errores, de yerros.

No está mal que tomes a doña Manuela como modelo actitudinal, como referente comportamental a seguir, pero para llegar a ser quien es, pensar lo que piensa y ponerle palabras a las conclusiones a las que ha llegado, tras llevar a cabo sesudas reflexiones, ha tenido que trabajar duro, muy duro, en diversos ámbitos o campos del saber (y, por tener la condición de mujer, aún más). ¿Estás dispuesto a esforzarte lo que se esforzó? ¿A sacrificarte lo que se sacrificó? ¿A privarte de lo que se privó? Si lo estás, puede que algún día llegues a donde ella ha arribado, a buen puerto.

Cada uno debe decir su verdad. Para Karl Popper la verdad tiene carácter interino, provisional, pues dura mientras no es contradicha o refutada por otra, que viene a ocupar, precisamente, su lugar. Tengo para mí (puede que solo me sirva a mí el argumento que brindo) que la verdad es la recopilación o suma de todas las perspectivas posibles sobre el asunto en cuestión.

Como dijo Rafael Guerra Bejarano, “hay gente pa(ra) to(do)”. Acaso marre morrocotudamente, y luego me taches con razón de ser portador y hasta porteador de un prejuicio como una seo (ergo, más que un aseo) de grande, pero, por lo que cuentas, ¿no sería mejor llamar a dicho divertimento (tal vez basado en una idea descabellada, mal pergeñada) “Sin pies ni cabeza”? Quizás, quizás, quizás, como el estribillo de la canción que compuso el músico cubano Osvaldo Farrés.

Procuraré seguir juntando prosas y/o versos con las/os que, ora agradarte, ora ayudarte, a las/os que no les falte un ápice de amor, una pizca de arte y un chorretón de buen humor.

Te saluda, aprecia, agradece y abraza

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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