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De la felicidad esta es la clave

Ángel Sáez García 10 Dic 2020 - 00:00 CET
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DE LA FELICIDAD ESTA ES LA CLAVE

(AHÍ VA UNA PROPUESTA SOBRE EL TEMA)

F=A+A (CA)-CDEL (0)

Está claro, cristalino, que, a lo largo (ancho y profundo) de nuestra existencia, no dejamos (ya sea de manera voluntaria, ya sea de modo involuntario) de aprender, de escarmentar unas veces en cabeza ajena y otras en testa propia. Y, así, verbigracia, cuantos nos hallamos en la cincuentena recordamos, con más o menos fidelidad y detalles, cómo, cuando éramos adolescentes y la culminación o realización de un deseo (idéntico al de nuestros colegas), el que fuera, se veía obstaculizada o, aún peor, imposibilitada de llevar a cabo, por un “porque lo digo yo”, inmotivada resolución paterna o materna, la frustración que brotaba o se abría paso, como una aguda y afilada daga en las entrañas del vientre, cursaba con un ímpetu y una ira insólitos, nunca oídos ni vistos, porque los transigentes progenitores de nuestros amigos sí habían atendido y entendido las razones aducidas por sus hijos y habían permitido que estos pudieran satisfacer el anhelo que a nosotros se nos vetó.

Hay quien sostiene la idea (y acaso no le falten motivos de peso para pensarlo así) de que en esta vida hay diversas maneras de abordar el asunto del éxito. Entre los que se han ocupado a conciencia de estudiar el tema en cuestión no falta quien mantiene el argumento de que el éxito consiste en saber ir encadenando fracasos y frustraciones sin llegar nunca a atisbar el límite de la desesperación irreversible (que queda a un metro escaso, un paso, del borde del precipicio) o, si se prefiere esta otra opción, en ser adulto, mejor maduro (ya que se tiene constancia de que hay por ahí mucho adulto, emparejado o suelto, que no ha dejado de ser niño), a la hora de gestionarlos.

En algún lugar he visto (no sabría certificar si fue dentro de un sueño propio) o imaginado (si la experiencia onírica sucedió en territorio ajeno) cómo alguien formulaba en una pizarra, con la sola ayuda de una tiza, la clave de la felicidad de esta guisa: F=A+A (CA)-CDEL (0); o sea, la felicidad es igual al aquí y al ahora, esto es, al “cronotopo” actual, menos lo que confiamos, deseamos o esperamos lograr. Ahora bien, imaginemos o supongamos que, a la postre, todo eso, el CDEL, queda reducido a agua de borrajas o cerrajas, cero o nada, 0; entonces constataremos que, si eliminamos de la ecuación lo que huelga o sobra, F=A+A. La felicidad es aquí y ahora. Ídem cabe aducir de la desdicha.

¿Qué conclusión apodíctica cabe colegir de la reflexión precedente? La referiré en dos endecasílabos: Es feliz quien disfruta lo que tiene, no envidiando lo que otros atesoran. Por si no satisfacen, propondré otros: Otrora fue feliz y lo es ahora quien sacó/a a la naranja todo el zumo.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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