AUNQUE MIENTA, HAY VERDAD EN MIS SONETOS
El niño que acarreo se impacienta,
Porque no entiende a qué viene la prisa,
Si extrae impar placer cuando la brisa
Del mar le da en la cara o lo acrecienta.
En mis sonetos, Iris, aunque mienta,
A que hay verdad me apuesto la camisa
Y a que a la hilaridad mueven, a risa;
Les echo, amén de sal gorda, pimienta.
Me gusta recrearme con el fuego
Que no quema ni pies ni manos, juego
Que suele deparar unos orgasmos
Extraños, porque no son los normales
Y físicos, no, son intelectuales;
Y son más duraderos sus espasmos.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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