ORGULLOSO DE MI ÁNGEL DE LA GUARDA
Soy feliz cada vez que rememoro
Que otrora de esa guisa fui, dichoso.
Recuerdo, por ejemplo, qué chistoso
Estuve en una boda: hablé cual loro.
Ahora, a posteriori, cuando un toro
Me pasó por encima, ¡qué curioso!,
Feliz también me siento y orgulloso
De un serafín o un querubín del coro.
De menos este menda echa el paisaje,
Pero aún más en falta el paisanaje,
Cómo Iris atendía a mi discurso
Y cómo yo gozaba con el curso
De cuanto me ocurría en aquel viaje,
Donde la digresión brilló, el excurso.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home