SIN SACERDOTES JUSTOS NI CERDOTES
Si otrora me tragué aquellas patrañas,
Ninguna ahora pasa mi garganta.
Lo mismo me ocurrió que a esa elefanta
Que a los ratones teme, a las arañas.
Con trozos de ene fes sé que te apañas.
¿Otra más crearás que una somanta
Le dará a la católica, que aguanta
Mientras no hurguen tus ritos sus entrañas?
Si yo de profesar estuve a punto,
Pues me vi con un pie en el noviciado,
Entiendo a los que en dicho trance vieron
Y seguir declinaron: un conjunto
De honrados sacerdotes no he formado
Ni de cerdotes (daño no infligieron).
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home