¿POR QUÉ EN LOS LABIOS, DIOS, LA MIEL PUSISTE?
“Aquel que quiere ser amado debe querer la libertad del otro, porque de ella emerge el amor; si lo someto, se vuelve objeto, y de un objeto no puedo recibir amor”.
Jean-Paul Sartre
Mi vocación ha sido hallar tesoros,
Pero no sospeché que el más preciado
Me iba a hacer a mí el ser más desgraciado
De la Tierra, tras dar con el as de oros.
No sé de querubines cuántos coros
Mi piel con su gorjeo habrán rociado.
¿Culpables son los tales? ¿No han viciado
Y dejan a su suerte hoy a mis poros?
¿Por qué, Dios, me pusiste el de miel tarro
Al alcance y ahora no lo agarro?
Parezco, otro “doríforo” sin lanza,
Mas del zapato de Iris yo soy la horma.
¿No acostumbra a nadar en el esperanza
El que con bagatelas se conforma?
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home