¿POR QUÉ HAY QUIEN SE JUBILA Y NO SE ALEGRA?
Puede el atardecer ser reputado,
Pues hay de los dos casos ejemplares,
Amanecer, los he contado a pares,
U ocaso, como a espuertas he anotado.
Esa fetén mentada la he apuntado,
Como también que aquí ha llovido a mares
Y, a veces, las sequías singulares
Han sido, lo normal, lo acostumbrado.
¿Por qué hay quien se jubila y no se alegra,
Pues eso significa retirarse,
Y opta por darse al tedio o a estresarse?
Acaso el porqué de esa bilis negra
Esté en no haber pensado en el futuro
E, inmerso en él, resulte eso muy duro.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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