EL POBRE HALLA EN LA LEY SU ÚNICO ESCUDO
Recorre el viejo continente el tedio
De norte a sur, el asco de este a oeste;
Una ética respuesta ante esa peste
Se impone como el único remedio.
Habrá quien odie padecer asedio,
Y quien comprometerse, como hace este
Menda, escribiendo. ¿Logrará un enceste
Seguro, y que este justifique el medio?
Aquí hay que describir cuanto sucede
Para dejar constancia del infierno.
Lo lógico y normal, lo usual y hodierno,
Es que quien más dinero tiene cede
Una porción, porque la ley obliga;
Si no, al pobre daría alguna miga.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home