¡CUÁNTO HE SACADO EN CLARO DE ESTE ASUNTO!
“La vida está hecha de fragmentos, y a duras penas uno logra reunirlos. Nada, ninguna relación es completa. Nadie lo es todo para nadie. El amor completo es una invención retórica, una forma de expresar algo mucho más confuso y elemental y que por comodidad o necesidad de estilo bautizaron así los románticos”.
José Donoso, en su novela “Donde van a morir los elefantes” (1995).
Como mis semejantes no se encuentran en circunstancia igual a la que vivo, les cuesta Dios y ayuda comprender, cuando con ellas/os me hallo, cuanto afirmo, que crear una pieza literaria, bien sea una urdidura en octosílabos (verbigracia, una décima espinela), bien sea una “urdiblanda” en prosa rosa (como la que obrará quien firma abajo), a mí me colma de contento o dicha y de satisfacción el zurrón llena, cuando completo el puzle o el mosaico.
Puede que alguna/o de ellas/os hoy, por fin, entienda lo que nunca comprendió, cuanto me han escuchado proferir en otras ocasiones, que casé con quien mi actual esposa sigue siendo, con pros y contras, sí, Literatura, porque ella me procura los orgasmos que ninguna mujer me suministra. ¿Acaso los artísticos y/o estéticos placeres menos han de ser extensos e intensos que los goces que culminan con cumbre, que es sinónimo de clímax?
Aunque los que yo ensalzo, sucedáneos sean para las/os que oyen los jadeos que emite por su boca una vecina, que llega a Dios tocar cuando se corre (¿quizá por esa herida sangra envidia?), de un inaudito modo, encadenado, son bienvenidos esos sustitutos, y encomio, son mejores que la nada. Después de cuatro lustros a dos velas, eso es, lector (ya seas o te sientas ella, ya seas o te sientas él), cuanto he sacado en claro de este asunto.
¿Queda alguien por ahí que no comprenda por qué este menda menta en sus escritos tantos nombres de pila de mujer? En otro que escribí en endecasílabos, como hago en el que voy dando remate, que considero escrito perfectible, di cuenta del intríngulis del tema (puede que usara allí la voz busilis): soy, desde que me consta, y sin remedio, un enamoradizo empedernido, esto es, con gran arraigo, a rajatabla.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home