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Anuncio que renuncio como nuncio

Ángel Sáez García 08 Sep 2026 - 14:00 CET
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ANUNCIO QUE RENUNCIO COMO NUNCIO

POR A LA ALTURA NUNCA HABER ESTADO

Hoy he recibido, escrito y enviado por un comentarista anónimo (otro más que va a engrosar mi variopinta colección o coro), en la dirección de correo electrónico que más uso, este “emilio” o email, que me ha molado mucho, y, por esa razón de peso, me he decidido a publicarlo en mi bitácora. Dice así:

“En medio de una conversación informal, me he enterado (mi interlocutor ha sido mi fuente) de lo que, desde hace unos días, no tantos, viene sucediendo en San Sebastián, que los agentes de la Policía Local identifican y amonestan con posibles sanciones a personas voluntarias, generosas, que reparten bocadillos a los indigentes. La ordenanza municipal, que ha sido impulsada por el equipo de Gobierno de la corporación donostiarra, liderada por su alcalde Jon Insausti (PNV), clama al cielo. Es inaudito e insólito que esto ocurra en pleno siglo XXI. ¿Dónde ha quedado el altruismo, la empatía y la solidaridad? ¿Es que esos valores humanitarios han caído en el saco roto del olvido?

“Estaba dialogando con otro sujeto, indignado también por el mismo motivo, cuando este me ha recomendado, con especial encarecimiento, que leyera en su blog, Otramotro, el escrito que usted publicó el pasado finde, en concreto el titulado de esta guisa, ‘Si el nuncio no denuncia, que renuncie’. Mediante dicho juego de palabras, usted ha actuado diligente, inteligente y justamente. Le ha faltado tiempo para sacarle punta a su péndola y censurar esa medida acéfala y ápoda.

“Su soneto (con estrambote) pone el foco en el desatino, mete el dedo en la llaga del problema y toma partido por la causa de la ciudadanía que defiende, de buena gana, y sostiene con argumentos su labor social, humanitaria, cristiana.

“Cita en su poema al autor del escrito que leyó en EL PAÍS, Pablo Ordaz, que propició que usted tomara conciencia de la realidad social que se vive en una ciudad rica (y ahora, sin el óbice o la tropelía del terrorismo etarra, aún más rica, porque los empresarios no han de pagar ese absurdo mafioso, el mal llamado ‘impuesto revolucionario’).

“Usted acierta al denunciar el desaguisado o desmán municipal, pero critica al nuncio (se refiera al obispo o al embajador o enviado papal), si no se aviene a censurar dicho proceder y la ordenanza que lo faculta. Porque, si no lo hace, más vale que renuncie a tan alto cargo eclesiástico que ocupa, por venirle muy grande. ¿Dónde han ido a parar la caridad (el amor), la conmiseración? ¿Al cubo de la basura? ¿Al baúl de los recuerdos?

“¿Acaso no es dar de comer al hambriento y de beber al sediento lo prioritario? La ética básica mínima está por encima de la norma administrativa, que ha de cumplirse, salvo que sea más perentorio o urgente hacer antes otro menester.

“El análisis estilístico y métrico del soneto es secundario ante lo primero o principal. No obstante, es llamativo que la rima abrazada (ABBA) del primer cuarteto no se cumpla (usted sabrá el porqué) en el segundo (AAAA).

“El estrambote, que se compone de dos versos, un pareado de versos endecasílabos (FF), contiene una palabra ‘merienda’, que parece rebajar la solemnidad del poema, pero es que usted ha bajado a la realidad social y se ha colocado a ras de suelo para criticar lo que acaece y busca cómo subsanar ese yerro con la oportuna ‘enmienda’.

“Me ha recordado el suyo otro soneto del gran literato mordaz y satírico que fue Francisco de Quevedo y Villegas, el que lleva por título ‘A un juez mercadería’, que contiene el verso cuarto, el que remata el primer cuarteto y tanto gusta, de ‘más que a Jasón te agrada el Vellocino’.

“Quiero darle las gracias por el esfuerzo de concentración. Comprimir lo acontecido en San Sebastián en dieciséis versos endecasílabos no debió ser tarea fácil”.

El rótulo y subtítulo del texto puestos por el anónimo eran estos: “Aunque los brotes verdes no molesten, el mundo sigue siendo igual de inmundo”.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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