TRANSICIÓN

Trump abre a la Casa Blanca a la oposición venezolana y cita para una entrevista a Maria Corina Machado

Un cambio en la estrategia en EEUU

Maduro, María Corina y Trump (1)
Maduro, María Corina y Trump. PD

La reunión que Donald Trump ha confirmado para la próxima semana en Washington con María Corina Machado va más allá de ser una mera foto para los medios: representa un claro indicio de que la Casa Blanca busca reestructurar la oposición venezolana, al tiempo que establece, casi como si fuera un hecho consumado, un protectorado político y petrolero sobre Caracas.

Como adelantó el propio presidente en una entrevista televisiva en Estados Unidos, este encuentro se produce en un momento clave del rediseño estratégico sobre Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y la implementación de un plan de transición supervisado por Washington, con Delcy Rodríguez como figura central del poder en Caracas.

En los primeros días posteriores a la caída de Maduro, la Casa Blanca decidió apoyar a Rodríguez y relegar a las figuras tradicionales de la oposición. Recientes informaciones indican que Trump llegó a manifestar que no deseaba contar con María Corina Machado como referente porque consideraba que carecía del respaldo interno necesario. Sin embargo, pocos días después, la realidad política en Venezuela y las presiones dentro del partido republicano han llevado a una reconsideración.

Ahora el presidente:

  • refuerza su control sobre el petróleo venezolano y el marco económico.
  • mantiene una relación estrecha con el gobierno interino de Rodríguez.
  • y, al mismo tiempo, abre las puertas a una relegitimación internacional de la oposición al invitar a Machado.

El mensaje es claro tanto hacia adentro como hacia afuera:

  1. A la élite chavista que aún mantiene poder en Venezuela: Washington está dispuesto a negociar, pero tiene otros posibles interlocutores.
  2. A la oposición: si busca influir en la “transición”, su acceso real pasa hoy por la Casa Blanca y, sobre todo, por la oficina de Marco Rubio.

Qué está haciendo Estados Unidos en Venezuela ahora mismo

La estrategia estadounidense actual se apoya en tres ejes que el propio Marco Rubio, secretario de Estado, ha expuesto tanto en el Congreso como en entrevistas recientes:

  1. Estabilización
    • Prevenir un colapso institucional y evitar un vacío de poder tras la captura de Maduro.
    • Mantener a Delcy Rodríguez como presidenta interina bajo estrictas condiciones políticas y económicas.
    • Imponer una “cuarentena” —un control exhaustivo sobre flujos financieros y comerciales— como herramienta para ejercer presión y mantener el orden.
  2. Recuperación económica controlada
    • Control directo del sector petrolero: Trump ha declarado que Estados Unidos decidirá qué empresas pueden operar en Venezuela y supervisará las ventas de crudo.
    • Inversiones proyectadas que podrían alcanzar los 100.000 millones de dólares para reconstruir la industria petrolera, lideradas por grandes compañías estadounidenses.
    • Priorizar romper los vínculos con Rusia, China e Irán para redirigir a Venezuela hacia el mercado norteamericano.
  3. Transición política a medio plazo
    • Creación de un calendario para una “transición” que no contempla elecciones inmediatas, sino un proceso gradual para deschavizar las instituciones.
    • Promesas de amnistía y retorno para opositores exiliados, siempre dentro del marco acordado con Washington.
    • Supervisión constante sobre las decisiones tomadas por Rodríguez y su círculo cercano.

En términos prácticos, esto sitúa a la oposición venezolana dentro del país en una situación complicada: no controla el gobierno interino ni gestiona el petróleo; hasta ahora tampoco ha sido el principal interlocutor ante la Casa Blanca.

La oposición venezolana: fragmentada, cansada y sin control territorial

Después de años marcados por represión, exilio y disputas internas, la oposición venezolana se enfrenta ahora a varios problemas estructurales:

  • Liderazgos dispersos: María Corina Machado, Juan Guaidó, figuras clásicas de la Mesa de Unidad y líderes regionales compiten por relevancia y legitimidad.
  • Limitada capacidad para movilizar masivamente tras el impacto de operaciones militares previas y el temor ante un nuevo ciclo violento.
  • Dependencia casi total respecto a agendas externas: Estados Unidos, países europeos y actores regionales marcan los tiempos políticos.

La captura de Maduro junto al ascenso de Rodríguez bajo el amparo estadounidense han situado a la oposición en una especie de limbo: su principal enemigo ya no reside en Miraflores, pero tampoco ha pasado el poder a manos opositoras. En este escenario, la invitación extendida por Trump a Machado podría ser el inicio de una reconfiguración.

Qué pasos reales puede dar ahora la oposición

Con todo esto presente, los movimientos posibles se centran menos en Caracas y más en diplomacia y negociación. A corto plazo, los enfoques más viables son:

  • Recomposición interna
    • Buscar una coordinación mínima entre los principales bloques opositores alrededor de una agenda común: amnistía, garantías electorales y restauración institucional.
    • Aprovechar el protagonismo internacional que ofrecen figuras como Machado para atraer otros liderazgos al mismo marco negociador.
  • Interlocución directa con Washington y Bruselas
    • Utilizar el encuentro en la Casa Blanca para exigir un lugar en las discusiones sobre el futuro institucional del país; no solo sobre cómo se reparte el negocio petrolero.,,,,
    • Buscar apoyo europeo como contrapeso parcial al dominio absoluto estadounidense sobre esta transición, especialmente respecto a derechos humanos y garantías electorales.,,,
  • Presionar por un calendario político claro
    • Exigir plazos para elecciones supervisadas internacionalmente; incluso si éstas se plantean para dos o tres años más tarde, alineadas con las fases de estabilización y recuperación defendidas por Rubio.,,,
    • Condicionar su cooperación al levantamiento progresivo de inhabilitaciones políticas, liberación de presos políticos y retorno seguro del exilio.,

El margen es reducido: las estructuras estatales siguen bajo control chavista reciclado alrededor de Rodríguez; además, Washington mantiene el verdadero poder mediante su control financiero y militar.,,,,,,

¿Hasta qué punto influye Marco Rubio en Caracas?

Actualmente, Marco Rubio es quien diseña políticamente la estrategia estadounidense hacia Venezuela; uno de los hombres más influyentes dentro del Gobierno Trump.,,,,,,

Varios aspectos lo evidencian:

  • Es rostro visible tanto de las operaciones que llevaron al derrocamiento de Maduro como del diseño del proceso transicional.,,,,,
  • Ha sido defensor principal interno del enfoque más agresivo e intervencionista frente a sectores más aislacionistas encabezados por el vicepresidente JD Vance.[2,, , ]
  • Controla día tras día las relaciones con Delcy Rodríguez así como con otros actores emergentes del nuevo poder caraqueño gracias a su dominio del español y su papel como enlace con América Latina.[4,, , , ]

Los medios describen a Rubio como parte fundamental:

  • Un verdadero triunvirato de poder junto con Trump y los organismos encargados de seguridad nacional gestionan Venezuela desde esta perspectiva. , ,
  • Potencial sucesor político dentro del Partido Republicano impulsado precisamente por su rol destacado en lo relacionado con Venezuela. , ,

Sus planes para Venezuela detallados

Rubio ha delineado una hoja estratégica dividida en tres fases que establece lo que es posible hacer o no hacer en Caracas:[4,, , , ]

FaseObjetivoImplicaciones para Caracas
1. EstabilizaciónEvitar caos o violencia; asegurar control territorialPresencia militar e inteligencia estadounidenses; tutelaje directo sobre Rodríguez
2. RecuperaciónReactivar economía centrada en petróleoContratos petroleros condicionados; bloqueo contra Rusia y China; dependencia respecto empresas estadounidenses
3. TransiciónAbrir espacio político e implementar elecciones teóricasAmnistías selectivas; incorporación gradual opositora sin perder control estratégico

Así pues, “mandar” desde Caracas ya no implica exclusivamente influir sobre un gobierno aliado; implica decidir:

  • qué hacer con los recursos petroleros; quiénes son sus compradores; cómo se distribuyen esos ingresos. [3,, , ]
  • qué reformas institucionales son aceptables. [4,, , , , ]
  • quién tiene voz durante las negociaciones en Washington: chavismo reformado o figuras opositoras tradicionales.

Rubio sostiene que “no hay agente externo que gobierne Venezuela”, pero también enfatiza que Washington posee “un inmenso control e influencia sobre lo que pueden hacer las autoridades provisionales”.[4,, , ] Este mensaje dual marca límites claros sobre lo que significa realmente tener soberanía.

Cómo podría evolucionar este triángulo: Trump, Machado y Rubio

En los meses venideros se jugarán importantes decisiones simultáneamente:

  • En Washington
    • Trump busca resultados rápidos: petróleo fluyendo nuevamente; estabilidad aparente; narrativa geopolítica victoriosa. [3,, , , ]
    • Rubio capitaliza estos éxitos dentro del partido republicano consolidando su imagen como halcón pragmático capaz “de poner orden” entre vecinos. [2,, , , , , ]
  • En Caracas
    • Rodríguez intenta ganar autonomía sin romper completamente con EEUU para no ser vista simplemente como una marioneta. [4,, ]
    • La oposición busca evitar convertirse solo en espectadora utilizando la visibilidad otorgada por el encuentro entre Machado y Trump para reclamar protagonismo real durante esta transición. [5,, , ]
  • En el ámbito internacional
    • Europa observa cautelosamente cómo crece el poder ejercido por Rubio junto al modelo controlado transicional propuesto; preocupada ante posibles precedentes negativos. [2,, , , []
    • Rusia y China evalúan cuánto han perdido influencia dentro del país caribeño mientras consideran nuevamente cómo reinsertarse económicamente mediante compras petroleras gestionadas desde EEUU. [[3,], [], []

Para los opositores venezolanos representa un desafío monumental: deben aprovechar esta oportunidad creada por la invitación dirigida hacia María Corina Machado, evitando ser absorbidos por una transición impuesta desde fuera. Para Marco Rubio, Venezuela se ha convertido esencialmente en vitrina donde exhibir su proyecto político personal. Para Donald Trump, resulta ser principalmente un mecanismo relacionado al petróleo así como parte esencial dentro su campaña electoral e imagen pública. En este contexto complejo es donde se definirá gran parte del futuro político caraqueño.

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