Dejamos de lado a los políticos que firman artículos en periódicos para volver a lo habitual, periodistas que escriben sobre políticos. En el diario madrileño de Vocento, Ignacio Camacho firma Españolazos. Comienza en tono jocoso:
La semana pasada me descubrí un problema conmigo mismo: estaba cien por cien de acuerdo con el exministro Corcuera sobre la reacción de la izquierda ante el desafío secesionista.
Mal deben de circular las ideas en España cuando un tipo tan distante de la eminencia política está en condiciones de dictar ante su partido y la opinión pública una lección tan contundente, firme y nítida de principios constitucionales.
Añade:
Por eso resultó confortante comprobar en el ABC del domingo que la tradición igualitaria y la defensa de la nación no han desaparecido de la conciencia del Partido Socialista, o al menos permanecen en una honorable parte de su retaguardia ilustrada. Que al menos los Leguina, Vázquez, Bono, Belloch o Page -hay muchos otros- no están dispuestos a arriar la bandera del patriotismo constitucional frente a la liviana condescendencia posmoderna con el «derecho a decidir» y demás fantasmagorías del soberanismo.
Concluye, dicendo sobre el PSOE:
Al final, y por no perderle la cara a la pujante wiki-izquierda seducida por la épica de la emancipación identitaria, se la van a volver a esa inmensa porción de ciudadanos que no parecen dispuestos, sea cual sea su ideología, a permitir que España se convierta en un mecano fraccionable. Las voces que resaltan la prevalencia de la unidad como factor de progreso tal vez reciban el reproche de «españolazos» y «carrozas». Pero resultan imprescindibles para evitar el retorno al disgregador relativismo zapaterista que consideraba discutible hasta la idea misma de la nación que gobernaba.

