Isabel San Sebastián llama "correveidiles de Génova" a Federico Quevedo y Francisco Marhuenda
Si los columnistas fuesen los únicos españoles que pudiesen elegir al presidente del Gobierno (Fraga creía que ese privilegio correspondía a los abogados del Estado y por eso perdió cuatro elecciones), Rajoy se iba a la oposición o a su registro de la propiedad. Los únicos apoyos a él y su partido los encuentra ¡cómo no! en La Razón.
Empiezo con ésta para acabar antes. Primero, una encuesta de NC Report que asegura que el PP obtendría en als elecciones europeas dos puntos más que el PSOE, aunque la suma de la izquierda superaría en mucho al PP; y además obtendrían escaño Ciudadanos y Vox.
Alfonso Merlos, que está lanzado para sustituir a Federico Quevedo como cronista oficial del PP de la misma manera que Francisco Marhuenda está sustituyendo a Luis María Ansón como publicista de la monarquía borbónica, comenta la encuesta así:
Los argumentos que ha trazado la oposición a Rajoy son de parvulario: una amalgama de simplezas, una colección de eslóganes con franca vocación destructiva, toneladas de propaganada que puede terminar enteramente deshecha, como el azucarillo en la taza caliente del café.

(…) la clave se sigue situando en esa delgada línea azul -oscilante como es lógico- que separa lo que podría ser una amarga victoria del PP de un triunfo algo más generoso. Eso significaría llenar de oxigeno los pulmones para alimentar con vigor los músculos y marcar el paso con fuerza en la segunda mitad de la legislatura. Quizá algo conveniente para la mayoría.
El historiador José María Marco, que colaboró con Aznar en redactar algunos de los libros que éste firmó, ahora aplaude a Rajoy. En su columna compara el discurso de ayer de Rajoy con el que pronunció el 20-N de 2011, después de la victoria por mayoría absoluta. Y concluye, como Rajoy, con un palo al PSOE.
En 2011 Rajoy insistió en que iba a gobernar para todos, con todos, sin exclusiones. Esta vez ha insistido en el final del terrorismo, en la necesidad de no olvidar a las víctimas de la barbarie y en la solidaridad de todos los españoles, incluidos los catalanes. De nuevo, el discurso es distinto, pero el fondo, en cambio, permanece idéntico. De la recesión hemos salido todos, y todos saldremos de la crisis. El desafío a la nación, al Estado, a la Constitución y a las instituciones democráticas también requiere el trabajo y el esfuerzo de todos, sin exclusiones. Más aún, o salimos todos y todos somos capaces, cada uno en la medida de su capacidad, de responder al desafío, o nos hundiremos todos. Esta es la condición previa de la propuesta de Rajoy, la clave de sus dos discursos y de su acción política. Los socialistas, y todos aquellos que hoy, como otras veces en nuestra historia, sienten la tentación de jugar a destruir su país, harían bien en comprender su inmenso significado.
Pasemos a los disidentes, con sordina o con bocina.
¿Se vuelca el PP al centro?
A Raúl del Pozo (El Mundo) no le impresionan los aplausos que recibe Rajoy. ‘Mariano y cierra España’ se titula su columna.
El presidente desayunó leche de tigre y fue aclamado. Lógico, esconde el cachiporro y hace las listas. A Rubalcaba le dio hostias hasta en el carné de identidad. (…) Mariano y cierra España. El que dé la lata, a la roca Tarpeya.
Y el chismorreo, que tanto gusta a las señoras y a los viejos periodistas:
Me cuenta un delegado: «Mariano es mucho más Mariano que lo que la gente cree. Suavecito, pero implacable con el enemigo». Otra fuente cercana a la cúpula me manda el siguiente mensaje: «Nadie se ha acordado de Aznar en ningún momento. Una vez lo nombraron y hubo un aplausito. La obsesión es fortalecer el centro y el partido está muy unido en esa dirección». Como en la cuarteta de Campoamor, todo depende del cristal -o del titanio- con que se miran las cosas. La visión está condicionada, no por los quevedos o antiparras, sino por la lucha del poder.
En su columna ‘A callar’, David Gistau (ABC) primero interpreta el discurso de Rajoy:
Rajoy (…) ensayó por ello un discurso con pegada que, por primera vez en semanas, fijó la atención en los adversarios exteriores.
Pero después critica que el presidente del Gobierno mandase callar a todo el mundo, un gesto que le acerca a Zapatero:
Durante su segunda legislatura, el Gobierno de Zapatero utilizó la emergencia nacional como coartada para obligar a la oposición de Rajoy a no comportarse como tal. El presidente Rajoy hace ahora lo mismo y manda callar como si los contrapesos del sistema, ya se trate de la oposición o del periodismo crítico, cometieran sabotaje. En los pasillos incluso utilizaron los consensos de la Transición para inducir esta falsa idea de la responsabilidad que en realidad es una exigencia de domesticación. La golpiza pasó de lo abstracto a lo concreto cuando aludió a Rubalcaba
Es evidente que gobernar resulta más fácil cuando enfrente sólo hay silencio complaciente o hurras.

Félix Madero (ABC) atiza a Vox, donde coloca a Jaime Mayor Oreja, pero primero se queja del poco interés que le ha producido la Convención:
Le deseo a Rajoy suerte, porque no dudo de su buena fe, pero no reconozco ningún mérito al afirmar lo ya prometido. Desconfío del verbo en futuro tanto como los que se pronuncian en pasado. Prefiero lo que fue a lo que puede ser. El pasado entristece, pero no engaña, no seduce, no trastorna, no me doblega. Y tampoco me espanta. El futuro llena mi boca de cenizas.
Jiménez Losantos (El Mundo) deja por un rato su monotema, la infanta Cristina, y nos hace la merced de ocuparse del PP, al que reprocha que con su inmenso poder no haya solucionado algunos de los problemas que aquejan a los españoles:
El problema es que, con todo ese poder, en dos años no ha resuelto ninguno. Ha destrozado fiscalmente a las empresas, tolera y financia el separatismo catalán y mantiene la política de ZP con la ETA, incluyendo el ataque a sus víctimas. Que su Manjón se llame Blanco no cambia la frase «no es justa la crítica que algunas víctimas hacen al PP de Euskadi», que podría resumir el victimeo con carné de Valladolid. Pero la frase no es de Cospedal sino de Laura Mintegui, portavoz de lo que para el PP siempre fue la ETA, nunca la prueba de su derrota. No sé si el Politburó popular es capaz de ver que, si se empeña en «compartir su futuro con Bildu» y no con Vox, les espera lo que vaticinan a sus enemigos: la nada, o muy poco.
Rajoy piensa como Zapatero
Unas páginas después, Santiago González analiza la Convención como Gistau analiza el discurso de Rajoy.
La unidad y las víctimas no eran dos problemas, sino uno, porque la escisión cuya amenaza electoral han interiorizado exageradamente tiene relación directa con la división que atraviesan las víctimas. Ortega Lara es una víctima muy cualificada, como lo era Gregorio Ordóñez. Las críticas del secuestrado más tiempo por ETA y la hermana del hombre que convirtió al PP en alternativa en San Sebastián son un problema. No importa cuánta razón tienen las víctimas: tienen razones.
(…) sólo parecen estar de acuerdo con las propias. Consuelo Ordóñez va a Polloe «con billete de vuelta para Madrid», dijo Quiroga, estrella de la Convención, sin empatía y sin acierto: no volvía a Madrid, sino a Valencia, adonde tuvo que marchar tras agresiones físicas, pintadas y cócteles contra su casa y el boicot a su despacho de procuradora en Tolosa, que cerró por falta de clientes.

Y González encuentra aterradoras similitudes entre el discurso de Rajoy y el de Zapatero.
Y ahora, en este párvulo 2014, anuncia bajada a un año vista y su continuidad la próxima legislatura, en la confianza de que los votantes también les crean esta vez. Otro rasgo zapaterista: «Bajar los impuestos es de izquierdas», dijo el maestro al Comité Federal en 2005. Los socialdemócratas también rivalizan en su falta de prejuicios como head hunters: «No sabes, Viri [¿o era Sonsoles?] la cantidad de cientos de miles de españoles que podrían gobernar».
Ignacio Camacho (ABC) se ríe de que el marianismo quiera borrar a Aznar del PP. El cambio de rumbo, dice, da la razón a los críticos:
En su discurso de clausura, implacable en el vapuleo contra la oposición socialista, el presidente señaló al adversario común para fijar en él la mirada de sus huestes, demasiado concentrada en sus propias cuitas. La dirección del PP ha prometido ante su asamblea una inflexión política que en el fondo da la razón, por cuanto admite los olvidos y pretericiones anteriores, a la crítica esencial del tardoaznarismo. Pero en la cicatera elusión de su mejor época, en el intento algo tosco de saltar de Fraga al marianismo, se trasluce una quiebra dinástica mal resuelta que puede lastrar de suspicacias el futuro inmediato. Va ser difícil afrontar las batallas que vienen con una fractura – o una conjura, tal vez- en la retaguardia.
Francesc-Marc Àlvaro (La Vanguardia) afirma que el invento que unos llaman centro-reformismo y otros nacionalismo español (ja, ja, ja) se está cayendo:
Había que dotar de un proyecto a los jóvenes nacionalisats de Aznar que querían sustituir a los menos jóvenes nacionalistas de González. Hoy el PP vive de los restos de un sueño de laboratorio.
La pataleta de Garzón
El País publica una jugosa tribuna del ex juez Baltasar Garzón en la que hay que hacer un esfuerzo para entenderla, ya que es farragosa y leguleya hasta el hartazgo.
En la tribuna, Garzón brama porque el PP, en una de sus escasas decisiones acertadas, va a reducir la jurisdicción universal, sobre la que Garzón construyó su fama internacional, y que se ha convertido en la vía preferida de los jueces de la Audiencia Nacional para hacer viajes al extranjero.

El funcionario expulsado por prevaricación de la carrera judicial nos amenaza con calamidades infinitas si la jurisdicción universal se reduce. ‘El oasis de la impunidad’ se titula.
La sensación de vacío que produce esta iniciativa legislativa genera auténtico pavor. Todo parece posible en este descenso hacia lo más oscuro de la democracia. Contrariamente a países como Francia o Argentina que han reforzado ese ámbito sagrado de los derechos de las víctimas frente a crímenes internacionales, España ha decidido, de la mano del PP, consolidar la impunidad en aras a una buena respuesta de los mercados, un adecuado tratamiento de la deuda y una soportable prima de riesgo, olvidando el derecho de los ciudadanos a estar protegidos de quienes les asesinan, desaparecen o torturan, a veces desde el propio Estado.
Es curioso que esa jurisdicción universal le sirviese a Grazón para empapelar a Pinochet pero no a Fidel Castro.
Dos detalles sobre el carácter de Garzón. El ex diputado del PSOE firma como presidente de la FIBGAR, la Fundación Internacional Baltasar Garzón. Más bonito que firmar como juez condenado por prevaricación. Y si considera la seguridad jurídica como un derecho fundamental de los ciudadanos, ¿por qué ha aceptado dinero del Goberino argentino, que la vulnera constantemente?
Generoso Alfonso Ussía con Pedrojota y silente Antonio Gala
Alfonso Ussía (La Razón) alaba a Pedrojota y cuenta su relación personal con él. Le llamó para ofrecerle turnarse en la última de Diario 16 con Jiménez Losantos y Maruja Torres, y de ahí Ussía pasó al ABC. Don Alfonso se pregunta por qué cae Pedrojota mientras Cebrián sigue al frente de una PRISA arruinada.
Es cierto que «El Mundo», periódico muy caro de hacer -el periodismo de investigación es el más costoso-, no había presentado un glorioso balance económico. Lo que me he preguntado es por qué los movimientos empresariales siempre afectan a Pedro Jota y no a quien ha llevado a la quiebra total a una empresa potentísima, la editora de «El País», después de recibirla en el más alto lugar del negocio. Porque «El País» ha sido ante todo, el gran negocio de un inteligentísimo empresario perteneciente a la derecha más capitalista orientado a hacerse millonario con la izquierda VIP. Todos, gobiernos, oposición, partidos políticos, bancos y grandes empresas sostienen una quiebra mientras dejan caer a un entusiasta de la libertad. Si Pedro Jota hubiese presentado un resultado de cuentas como el actual de Prisa, estaría en la cárcel.
Nada he coincidido con él en esa obsesiva fijación contra la Corona, más aún, cuando el propio Pedro Jota ha afirmado en repetidas ocasiones que la Corona es de las pocas garantías que le quedan a España. Pero sin Pedro Jota y «El Mundo» muchos de los que han convertido nuestra vida pública en un jardín de corrupciones y abusos, se habrían ido de rositas. Le rindo un homenaje merecido. Y como lector y suscriptor de «El Mundo» le agradezco miles de mañanas de libre información, aunque me tocara los dídimos.

En este desfile de homenajes a Pedrojota, sigue faltando el de Antonio Gala. Ni una sola de sus troneras para agradecerle siquiera el bien retribuido espacio que le ha dado en El Mundo… y que debe de ser de los menos leídos.
Artur Mas confiesa que se ha visto en secreto con Rajoy
Màrius Carol (La Vanguardia) entrevistó a Artur Mas. La entrevista se publicó ayer en La Vanguardia y hoy Carol repite alguna exclusvia, a la vez que suplica por gestos de Madrit a los moderados catalanes… que no renuncian a hacer la consulta.
Artur Mas reconocía en la entrevista de ayer en este diario que en los últimos meses se ha visto en secreto con el presidente del Gobierno de España y que tanto él como Mariano Rajoy ha puesto personas de su entera confianza para mantener vivo mel diálogo, a fin de evitar eso que se ha calificado cono el choque de trenes.
se encuentra a faltar algún guiño del Gobierno hacia los moderados catalanes, que creen posible un acuerdo para evitar la ruptura.

Pilar Cernuda cuenta que Marcelino Oreja, nombrado aristócrata por el Rey, habló con Mas de las consecuencias de una Cataluña independiente.
Marcelino Oreja, ex comisario europeo entre otros cargos. Mantuvo una larguísima charla con Artur Mas, tanto que centraron las miradas de la mayoría de los asistentes. El presidente de la Generalitat estaba muy interesado en escuchar el punto de vista de Oreja sobre cuál sería la posición de Cataluña en la UE si alcanzaba la independencia.
Isabel San Sebastián (ABC) pone en solfa a los periodistas-alfombra del poder, en concreto a los que insultan a las víctimas del terrorismo, sea con el PSOE o con el PP:
Como siempre hay lacayos dispuestos a ser la voz de sus amos a cambio de un buen pesebre, coreando consignas huecas, este mensaje de la presunta manipulación de las víctimas se repite de un gobierno a otro. Cuando la AVT convocó manifestaciones en protesta por la negociación de Zapatero con ETA tuvimos que oír a sus tertulianos de cámara lamentarse de que esa organización hubiera caído en manos del PP. Ahora que los de Rajoy siguen la hoja de ruta pactada en ese cambalache y provocan la repulsa airada de Covite (colectivo de víctimas del País Vasco) y de la misma AVT, son los correveidiles de Génova quienes esparcen la especie de que algunas formaciones de nueva creación están utilizando a las víctimas en su beneficio.
¿Quiénes serán? ¿Enric Sopena?; ¿Francisco Marhuenda?, ¿Federico Quevedo?







