Pedro Calvo Hernando – Mismo objetivo, distintos caminos


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

No sé si hemos valorado adecuadamente el hecho de que todos los partidos, los viejos y los nuevos, han entrado en un proceso de recomposición, cambio y realineamiento que además quieren materializar de modo simultáneo, más o menos, incluso con esa cadencia hacia la celebración de sus congresos en espacios temporales semejantes o incluso del todo coincidentes. Aparte del factor contagio, opera el factor necesidad y la precisión de aclararse de verdad ante sus respectivos seguidores. Es sobresaliente, por ejemplo, el caso de Ciudadanos, que ahora dice desprenderse de su componente socialdemócrata, sin explicarnos antes cuándo ellos han sido tal cosa. Eso en Alemania tal vez se hubiera entendido de alguna manera, por la confusión coalicionista entre CDU y SPD. Pero aquí la maniobra de los de Rivera se entiende en clave de coherencia con su definitivo alineamiento con el PP, con lo cual no quiero decir que los dos partidos sean exactamente iguales. Se distinguen sobre todo por la huella de la mayor frescura y juventud de Ciudadanos. Y no digamos por la larga experiencia política y de gobierno del PP de Rajoy.
En la izquierda el proceso es diferente, pero tampoco demasiado. Recordemos los lances socialdemócratas, luego abandonados, de Pablo Iglesias, y antes sus proclamas revolucionario-antisistémicas, todo ello en parte tal vez atribuible a la extrema juventud de sus fundadores. La pugna político-ideológica entre el pablismo y el errejonismo es real pero sutil y es sobre todo el fenómeno de mayor brillantez en el devenir de la España posterior a la X Legislatura parlamentaria. Esa brillantez y la alta cota intelectual del conjunto del podemismo pueden ser el preludio de un no lejano triunfo en las urnas, algo en lo que coinciden sus adversarios, que tampoco son tontos a la hora de las valoraciones políticas. Todo esto es lo que explica la extraordinaria atención con la que se les sigue y observa desde todo el universo político. Corren un serio riesgo, sin embargo, y es el derivado del síndrome de la soberbia y de la coincidencia con los socialistas en el mutuo error de su tendencia a no entenderse, como torpemente hicieron durante toda la XI Legislatura, muy cortita, pero Legislatura al fin y al cabo. A ver si en el PSOE se inventan un genio.

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