OPINIÓN

Manuel del Rosal: «Escrito con letras de fuego»

Manuel del Rosal: "Escrito con letras de fuego"

Esta es una expresión poco conocida que tiene una interesante historia que en los momentos actuales puede ser aplicada a los sucesos que sacuden a este mundo´.

La historia: El relato aparece en la Biblia, en el libro de Daniel. Este, cuenta como el rey Baltasar de Babilonia hacía un mal uso de los bienes materiales y espirituales que Dios le concedió a su padre el rey Nabucodonosor y que él heredó; comprando conciencias, profanando las cosas sagradas, acomodando las leyes a su antojo, eliminando a todo aquel que se opone a sus déspotas deseos. Una vez a la semana daba un banquete en el que reunía a todos los que, a cambio de sus favores y sinecuras, le rendían pleitesía, le adulaban. Eran sus ministros, sus dignatarios, sus consejeros, sus esbirros; toda la cáfila pútrida del tinglado que había montado para mantenerse en el poder. En uno de esos banquetes, cuando el festín estaba llegando al éxtasis y ante el asombro, el estupor y el temor de todos, aparecieron unos dedos de mano humana que escribieron en el aire con letras de fuego: Mane, Tecel, Fares. Baltasar, a quien le temblaban las piernas, cambió de color y se le nubló la mente. Pidió a sus comensales que le explicaran el fenómeno, pero estos; que solo sabían adularle para obtener sus favores, nada supieron decir. Alguien llamó al profeta Daniel y este dijo que la interpretación del escrito de esos dedos era la siguiente: Contado, Pesado, Dividido. Dios ha contado los días de tu reino y ha señalado su límite. Dios te ha pesado en la balanza y te ha hallado falto de peso. Dios ha dividido tu reino y será entregado a tus enemigos. Aquella misma noche murió el rey Baltasar, poco después el reino se dividió para más tarde ser entregado, una parte a los medos y otra a los persas.

¿Puede ser trasladado este relato sobre un rey déspota y unos servidores perrunos por las sinecuras de las que disfrutaban, a los tiempos actuales? Sí, sin duda alguna. Al igual que Baltasar y sus dignatarios celebraban semanalmente sus pantagruélicos banquetes, mientras el pueblo se debatía en la pobreza, hoy los Baltasares modernos, más déspotas aún que aquel, pero barnizados con el progresismo, las palabras dulces y las promesas imposibles de cumplir celebran aquelarres a los que les dan el nombre de consejo de ministros de los que salen las leyes redactadas con el fin único de mantenerse en el poder mientras el pueblo es olvidado. Protegido el Baltasar de turno y sus perrunos servidores por los medios de comunicación que les rinden pleitesía -¡Dios como ha cambiado el periodismo! que junto a la política se han convertido en oficios de tinieblas – ellos se sienten invulnerables.

La Biblia es el libro que recoge la palabra de Dios, pero Dios hoy ha sido defenestrado por las nuevas religiones del progreso que le han sustituido por otros dioses, sobre todo por el dios consumo. Estoy seguro de que, si Dios se acercara a esos hombres y mujeres pervertidos por el poder y la riqueza, les haría ver como unos dedos escribían con números de sangre esas temidas palabras. Pero Dios hace mucho tiempo que abandonó al hombre, a todos los hombres, y así nos va.

MAROGA

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