Este 19 de mayo de 2014, Federico Jiménez Losantos escribe en Libertad Digital una columna titulada ‘O Arriolas o Simeones’ en la que arranca diciendo:
El jueves, en la 1 de TVE, cadena pública en quiebra cuyo director parece un sobrino de Mario Conde en los 90 y cuya plantilla supera en número -no en resultados económicos, artísticos o de otro tipo- a las cuatro grandes cadenas privadas juntas, el eurocandidato del partido en el Poder, Miguel Arias Cañete, perdió, según opinión general, incluida la del propio Arias, el amañado debate frente a la candidata del PSOE, Elena Valenciano, a quien denominar mediocre sería hacerle demasiado favor.
Añade que:
En dos semanas de carrera electoral, Cañete le sacó cuatro puntos a su rival. En una hora de debate, siguiendo la táctica clásica del gurú del PP Pedro Arriola, Cañete se pegó una bofetada que él mismo convirtió en trompazo al día siguiente
Y concluye que:
Con Arriola, está prohibido el riesgo, la improvisación, la individualidad, la sinceridad, la naturalidad, el compromiso, la brillantez, el rigor intelectual. Y no es cosa de Cañete. Lo hemos visto en los debates de Aznar, Rajoy, Pizarro, Mayor Oreja y otras víctimas del hombre que mejor sabe explotar los complejos de la derecha. Porque Arriola no es sólo un mercachifle que provoca vergüenza ajena cuando explica su táctica electoral: es el maletín de los complejos de Maricomplejines

