Este 10 de junio de 2015, escribe Jordi García-Soler en El Plural una columna titulada ‘Artur Mas, un presidente kafkiano’ en la que arranca diciendo:
A sus 59 años de edad, Artur Mas lleva ya más de 33 años de carrera política. La inició en 1982, como colaborador del Departamento de Comercio, Consumo y Turismo de la Generalitat, cargo desde el que, con tenacidad, fue avanzando, hasta ser elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona en 1987, siempre desde su militancia en CiU, la federación nacionalista fundada y presidida por Jordi Pujol.
Añade que:
¿Qué tiene de extraño, pues, que venga definiendo como «proceso de transición nacional» lo que en puridad simplemente es un proceso independentista? Ya es curioso que en ambos casos nos tropecemos con la palabra «proceso», título de una de las más conocidas obras de Kafka. Pero Artur Mas está pasando del «proceso» kafkiano a la «metamorfosis», título también de otra gran obra de Kafka.
Y concluye que:
Tras su intento de metamorfosear al conjunto de la sociedad catalana, dividiéndola en dos mitades confrontadas acerca de su «proceso», parece empeñado en acabar con CiU e incluso con la misma CDC y en fracturar a su socio democristiano de UDC, tras haber logrado dividir y reducir el peso del PSC como factor de integración en una sociedad tan diversa y plural como la catalana.
