El «Telebasura tu puta madre, guapa» que le dedicó Jordi González a una seguidora en su Twitter sigue creando polémica. El crítico de televisión Javier Pérez de Albéniz ha atacado ferozmente al presentador de ‘La Noria’ desde su blog ‘El descodificador’ y da su visión de lo que es la ‘telebasura’.
El jueves 10 de febrero de 2011, Jordi González criticó en su cuenta de Twitter al periodista de Intereconomía, Xavier Horcajo, por insultar a Carla Antonelli. Una de sus seguidoras le reprochó que él trabajaba en la ‘telebasura’. El conductor de ‘La Noria’ le respondió.
Telebasura tu puta madre, guapa.
En el post ‘Telebasura, guapo’ del blog ‘El descodificador’, Javier Pérez de Albéniz analiza las palabras de González y en su opinión:
Cagada. El bueno de Jordi respondió así, en caliente, a una twittera que había dicho lo que muchos pensamos: que Telecinco hace telebasura. Ese macarra, zafio y desproporcionado «Telebasura tu puta madre, guapa» llegó, firmado por todo un presentador de televisión, a los 14.562 insensatos que siguen a González, gurú de la… telebasura.
Es evidente que Twitter lo carga el diablo. Lo fascinante no es ya la utilización precipitada, acalorada e irresponsable de las redes sociales, algo normal en un país de cotorras como el nuestro. Lo verdaderamente fascinante es lo mal que asume la gente las críticas, aunque sean razonables, argumentadas e incluso comedidas. Analicemos el caso de Jordi González…
GRACIAS A ESTOS PROGRAMAS MISERABLES JORDI TIENE UN SUELDO ESPECTACULAR
Albéniz aprovecha la polémica para dar su propia definición de lo que significa la ‘telebasura’ y el puesto que ocupa Jordi González en ella:
Jordi no es catedrático de comunicación audiovisual, ni filósofo socrático, ni tan siquiera un intelectual de medio pelo. Jordi es presentador de «La Noria» y «Más allá de la vida», dos ejemplos perfectos de cuan repugnante puede llegar a ser la televisión. Amarillos, manipuladores, groseros. Lo que cordialmente llamamos «telebasura». Gracias a estos programas miserables Jordi tiene un sueldo espectacular, es conocido en toda España y su futuro dentro del mundo de la televisión comercial es inmenso. Jordi es una estrella, un triunfador, que lo tiene todo, excepto una cosa. Prestigio. Una pena, porque lo que Jordi valora con mayor intensidad en estos momentos, lo que desea por encima de todo lo demás, es precisamente eso. Prestigio.
Suele pasar. Una vez que las cuentas del banco están saneadas, que te piden autógrafos por la calle y te invitan en los restaurantes, lo importante es obtener cierto reconocimiento social. ¿Crear una ONG o una fundación? Cualquier cosa excepto que te relacionen con la tele cochambre. Las grandes estrellas de la televisión sensacionalista reniegan, bipolares ellas, de aquello que las ha hecho ricas y famosas. Y quieren, mecachis, algo que resulta incompatible con su trabajo. Prestigio. Ahí tienen a Javier Sardá, Jorge Javier Vázquez, Boris Izaguirre o a Ana Rosa Quintana, ejemplos perfectos de astros de la telebasura con ínfulas intelectuales. «Soy una chica de barrio ilustrada», dice una Ana Rosa convencida de que «el término telebasura es un insulto para los profesionales».
La felicidad pasa por conformarnos con lo que tenemos. ¿Somos profesionales de la telebasura? Pues tan contentos. Asumamos nuestras miserias, levantemos la cabeza, disfrutemos del Audi y de los aplausos de regidor y, sobre todo, sintámonos orgullosos de haber conseguido tanto con tan poco. Esta es, no lo olvide, una sociedad grande, libre y sucia. «Las cadenas privadas emiten lo que les sale de los… testículos», sentenció el pasado sábado en «La Noria» un Jordi González crecido. Tiene toda la razón. La pena es que de los testículos sólo les salga… telebasura. Lo siento por sus egos, sedientos de prestigio.

