EUROLIGA AL ROJO VIVO

Euroliga: AS Mónaco destroza el muro del Roig Arena y obliga al Valencia a mirarse al espejo

El equipo de Pedro Martínez pierde su imbatibilidad en casa ante un Mónaco coral y demoledor, en una noche marcada por un segundo cuarto desastroso y el regreso letal de Nedovic.

Valencia Basket - AS Monaco en Euroliga
Valencia Basket - AS Monaco en Euroliga. PD

El Roig Arena resonó como en las mejores noches, pero esta vez no hubo lugar para milagros.

El Valencia Basket se despojó de su condición de fortaleza con público y sucumbió ante un AS Mónaco imponente (92-101), que demostró por qué es uno de los ataques más temidos en Europa.

No fue una derrota tranquila: hubo orgullo, arrebatos, un intento de remontada casi heroica y, sobre todo, la sensación de estar presenciando un duelo de playoff a mediados de enero.

El encuentro se desarrolló en ese espacio que separa la épica de la cruda realidad: duelo de titanes, intercambios constantes de parciales, ajustes tácticos y un final decidido por pequeños detalles… y por un viejo conocido.

Los triples del extaronja Nemanja Nedovic, ahora enfundado en rojo y blanco, silenciaron el último intento de reacción taronja, justo cuando el partido parecía inclinarse nuevamente hacia el lado local.

Una noche donde Roig Arena perdió aura invencible aunque ganó certeza vital: Para competir esta Euroliga…el listón ya está claramente definido…y pasa inevitablemente mediante partidos tales como este.

El primer asalto: buena puesta en escena, primer aviso monegasco

El inicio avivó la ilusión. Valencia se dejó llevar por el empuje del público y firmó un primer cuarto notable, con ritmo, acierto y verticalidad, cerrándolo con ventaja (28-26). Kameron Taylor, muy agresivo frente al aro, y Jean Montero, que salió desde el banquillo, encontraron vías para anotar que parecían confirmar que el Roig Arena seguía siendo inexpugnable.

Sin embargo, incluso en ese buen tramo hubo señales de alerta: Mónaco no necesitaba mucho para castigar cualquier despiste. La visión ofensiva de Mike James, la intimidación y dureza de Kevarrius Hayes en los contactos, así como la producción constante de Alpha Diallo, insinuaban que el subcampeón europeo venía con la lección bien aprendida. No hubo una salida fulgurante monegasca, pero sí la certeza de que no iban a ceder ni un milímetro.

El segundo cuarto que lo cambió todo

El partido dio un giro drástico en el segundo cuarto, ese tramo que los entrenadores suelen revisar una y otra vez. Con un parcial de 14-27 a favor de Mónaco, se escurrió el plan ideado por Pedro Martínez. El Valencia perdió el control del contacto físico, dejó de imponer su fuerza y se encontró atacando contra una muralla: Hayes dominando atrás, manos por todas partes, líneas de pase cerradas y una circulación taronja totalmente cortocircuitada.

Al llegar al descanso, los once puntos de desventaja parecían remontables (42-53), pero el problema iba más allá del marcador; era la sensación de frustración táctica: Mónaco imponía su defensa, condicionaba cada decisión ofensiva valenciana y mostraba una eficiencia casi insultante. El conjunto monegasco estaba moviéndose con porcentajes del 66% en tiros de dos y cerca del 50% en triples, lo que convertía cada error local en castigo inmediato.

Ahí radicó una clave del encuentro:

  • Mónaco: más físico, más duro en el cuerpo a cuerpo y más sólido en sus decisiones.
  • Valencia: competitivo pero siempre medio segundo por detrás en las ayudas defensivas y en el cierre del rebote durante momentos críticos.

Reacción taronja: orgullo, rotación amplia y remontada a medias

La segunda parte cambió completamente el tono. El Valencia decidió que si había que caer, lo haría atacando. Subieron líneas defensivas, apretaron en primera línea de pase y encontraron energía renovada gracias a Taylor, Montero y los exteriores para volver a meterse en la pelea. El tercer cuarto terminó con un 28-23 favorable a los locales y devolvió algo de esperanza al Roig Arena: 70-76 al final del periodo.

Las estadísticas respaldaban esa sensación de “duelo entre bloques”:

  • Darius Thompson, líder en valoración del Valencia, destacó como el más completo entre los locales con 22 puntos de eficiencia.
  • Taylor alcanzó los 18 puntos, muchos anotados en momentos críticos.
  • En Mónaco, Diallo fue el máximo anotador con 17 puntos; sin embargo, hasta seis jugadores superaron los 13 puntos cada uno—un reparto equilibrado que refleja su estatus como “equipo más en forma” dentro de la Euroliga.

Mientras Valencia utilizaba una rotación larga permitiendo minutos para casi todo su perímetro, Mónaco ganó un partido estilo PlayStation con una rotación corta pero extremadamente efectiva: James, Diallo, Hayes, Mirotic, Blossomgame, Okobo y Nedovic asumieron prácticamente toda la carga ofensiva. Spanoulis apostó por su núcleo fuerte…y no se equivocó.

Nedovic, el fantasma del pasado, y el arte de cerrar un partido

El tramo final tuvo guion propio para recordar pesadillas pasadas entre los aficionados taronja. El Valencia llegó a colocarse a siete puntos tras un parcial favorable de 2-9 e hizo creer que podía inclinar nuevamente la balanza a su favor. Pero allí apareció nuevamente Nemanja Nedovic, aquel extaronja que había ilusionado a muchos y ahora se convirtió en verdugo silencioso.

El escolta serbio anotó 16 puntos, pero más allá del número resaltó el cuándo y el cómo.

  • Un primer triple enfrió rápidamente al ambiente.
  • Otro lanzamiento desde la tabla dolió tanto por lo simbólico como por lo estadístico.
  • Un parcial prácticamente solitario de 2-11 culminado con canasta adicional hizo pasar el marcador del 70-76 a una distancia ya insalvable.

Los intentos finales del Valencia fueron eso: solo intentos. Un “airball” crucial simbolizó esa línea tan fina entre la soñado remontada e impactante realidad que supuso ese 92-101 definitivo. Sin embargo, el público respondió como solo lo hacen las grandes plazas europeas: tras la derrota… ovaciones. La primera caída ante público en el Roig Arena se despidió entre aplausos agradecidos por la imagen competitiva exhibida por un equipo que nunca se desconectó completamente.

La clasificación, el factor Roig Arena y el guiño del Madrid

La derrota tiene implicaciones significativas tanto para la clasificación dentro de la Euroliga como para la narrativa actual sobre esta temporada. Con este resultado:

  • Mónaco iguala ahora al Valencia (14-7) colocándose delante gracias al enfrentamiento directo.
  • El equipo dirigido por Spanoulis encadena cinco victorias consecutivas reafirmándose como uno de los conjuntos más fuertes.
  • Por otro lado, Valencia ve rota su racha invicta ante público; no perdía desde octubre pasado cuando cayó ante Hapoel sin asistencia masiva.

Para añadir otro giro inesperado al guion nocturno, otro gran titular fue protagonizado por el Real Madrid, quien superó al Maccabi sin público presente—un matiz casi surrealista para una jornada donde grandes aspirantes compitieron bajo circunstancias tan dispares. Mientras ardía el Roig Arena con fervor localista, Madrid ganaba silenciosamente pero persiguiendo también mantenerse firme en su lucha por liderar.

La percepción general es clara: la parte alta dela Euroliga está muy comprimida; cada enfrentamiento directo empieza a tener sabor a eliminatoria decisiva mientras cada choque entre equipos punteros deja cicatrices o refuerza candidaturas.

Lectura táctica: Spanoulis golpea donde duele

Desde una perspectiva táctica, Mónaco supo aprovechar tres ventajas fundamentales:

  • Físico e intensidad bajo canasta: Hayes y Blossomgame marcaron territorio limitando las penetraciones taronjas e impidiendo segundas oportunidades.
  • Acierto exterior decisivo: Su porcentaje cercano al 50% desde más allá del arco—con Nedovic como principal ejecutor—castigó cada ayuda ineficaz o mala rotación defensiva.
  • Rotación breve pero roles claros: James actuando como cerebro del equipo; Diallo como jugador multifuncional; Hayes como ancla defensiva; Mirotic junto a Okobo manteniendo constante amenaza; Nedovic cerrando partidos con maestría.

Por su parte, Valencia mostró ese carácter distintivo que le ha permitido estar entre los mejores: ritmo intenso; contribución colectiva (hasta siete jugadores anotando entre 6 y 18 puntos); defensa agresiva durante tramos clave; además mantuvieron fe hasta casi finalizarlo todo. Pero pagaron caro:

  • La debacle durante ese segundo cuarto.
  • La dificultad para frenar efectivamente aquel pick and roll central cuando James administraba ritmos.
  • La incapacidad para igualar o superar nivel acierto rival durante minutos finales decisivos.

Lo que viene: calendario exigente y reacción necesaria

El contexto no ayuda a digerir esta derrota sin prisa alguna. El Valencia afronta ahora una intensa serie con cuatro partidos dentro siete días—desafiantes tanto dentro como fuera del ámbito Euroliga. Tras este tropiezo ante Mónaco se presentan:

  • Un compromiso liguero crucial contra Unicaja.
  • Un nuevo examen continental frente al Fenerbahçe también muy competitivo.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído