GOLPE ENERGÉTICO A LA HABANA

Trump corta a las bravas el suministro de petróleo que mantenía vivo al castrismo cubano

La nueva ofensiva de EEUU deja a Cuba al borde de un colapso económico y acelera la erosión del régimen

Petróleo venezolano
Petróleo venezolano. PD

La imagen se ha repetido tantas veces que ya parecía parte del paisaje: buques repletos de crudo venezolano arribando a la bahía de La Habana, sosteniendo, con esfuerzo, la maquinaria del castrismo.

Sin embargo, esa rutina está más en riesgo que nunca desde los años difíciles del “Período Especial”.

La administración de Donald Trump ha decidido utilizar el petróleo como herramienta estratégica en América Latina, y el primer gran afectado no es Caracas, sino Cuba, cuya economía ha dependido durante años del suministro subvencionado por su aliado bolivariano.

Al otro lado del estrecho de Florida, Washington ve pasar los días como aliados valiosos.

Trump ya dejó claro que no considera necesario un ataque directo sobre la isla porque cree firmemente que “parece hundirse sola”.

El petróleo ha pasado así convertirse desde ser un salvavidas oculto hasta ser ahora la palanca visible dentro del pulso entre Washington, Caracas y La Habana.

Y esta vez, lo que está en juego para el castrismo va mucho más allá del próximo apagón.

El nuevo enfoque de Trump: petróleo venezolano, pero sin Cuba

La Casa Blanca ha presentado un paquete de condiciones “de máximos” para permitir que Venezuela reactive su producción y comercio de crudo. El núcleo del plan se resume en cuatro requisitos muy claros:

  • Ruptura de relaciones económicas con Cuba, China, Rusia e Irán como condición para cualquier acuerdo petrolero con Estados Unidos.
  • Cese total de los envíos de petróleo a Cuba: “ningún petrolero llegará a La Habana”, han enfatizado altos funcionarios en Washington.
  • Asociación exclusiva de Venezuela con empresas estadounidenses para la producción y comercialización de crudo pesado.
  • Entrega a EE. UU. de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano para su venta a precio de mercado, bajo supervisión directa de Trump.

El objetivo explícito es tomar control sobre los flujos de crudo venezolano y reconfigurar el mapa de alianzas en Caracas. Pero hay un objetivo implícito: dejar al castrismo sin el oxígeno energético que necesita y obligar al régimen cubano a enfrentar una crisis sin red de seguridad.

Cómo se corta el salvavidas de La Habana

Esta estrategia se basa en una debilidad esencial de Venezuela: los petroleros están llenos, la capacidad de almacenamiento está saturada y el país cuenta con pocas semanas si no logra vender su crudo.

  • Según el secretario de Estado Marco Rubio, EE. UU. puede “forzar la mano” a Caracas controlando barcos y rutas exportadoras.
  • El senador Roger Wicker ha sido aún más directo: Washington planea hacerse cargo de los petroleros y asegurarse que ninguno tenga como destino La Habana.

Esto no es una sanción menor: durante años, el petróleo venezolano ha sido la principal tabla de salvación para Cuba, tanto por volumen como por condiciones financieras. Sin ese flujo, el régimen se enfrenta a un ajuste inmediato y significativo.

La dependencia cubana: cifras alarmantes en el Palacio de la Revolución

Los datos revelan la magnitud del impacto.

  • Requerimientos totales de la isla: alrededor de unos 110.000 barriles diarios (bpd).
  • Producción interna cubana: aproximadamente 40.000 bpd, destinados principalmente a termoeléctricas e industria.
  • Déficit estructural actual: entre 50.000 y 70.000 bpd.

En los últimos meses, Venezuela ha estado enviando cerca de 35.000 bpd a Cuba. A esta cifra se suman contribuciones más reducidas provenientes de México (alrededor de 5.500 bpd) y Rusia (cercanas a 7.500 bpd), totalizando cerca de 48.000 bpd. Aun con esta ayuda, Cuba ya se ve forzada a:

  • Comprar entre 10.000 y 15.000 bpd de diésel y gas licuado (GLP) en mercados internacionales,
  • Abonando al contado y por anticipado casi un millón diario a precios actuales.

Un especialista en energía desde la Universidad de Texas, Jorge Piñón, lo expresa sin rodeos: si mañana se corta el suministro desde Venezuela, eso sería “una sentencia económica” para el régimen cubano. Además, el diésel y el GLP son combustibles críticos desde una perspectiva social y política, ya que impactan en transporte, generación eléctrica distribuida y cocina doméstica.

“Cuba está lista para caer”: la estrategia política detrás del movimiento

La nueva postura desde la Casa Blanca cobra sentido cuando escuchamos las palabras del propio Donald Trump. En un vuelo abordo del Air Force One, comentó que “Cuba parece estar al borde del colapso” y que el régimen se hundirá por sí mismo sin necesidad alguna intervención directa.

Trump sostiene que:

  • La Habana dependía fuertemente de los ingresos indirectos provenientes del crudo venezolano.
  • Esa vía financiera se ha visto interrumpida tras la captura de Nicolás Maduro y el nuevo control sobre el petróleo.
  • El deterioro económico forzará al sistema cubano hasta sus límites más extremos.

Para los republicanos, este cálculo es claro: una vez cortados los suministros venezolanos, la economía cubana caerá en picada y podría abrirse paso hacia un estallido social inminente. Sin embargo, algunos exfuncionarios estadounidenses advierten que este régimen ha demostrado una notable capacidad para soportar crisis severas sin que ello se traduzca automáticamente en protestas masivas.

¿Quién puede reemplazar a Venezuela como proveedor para Cuba?

Una gran pregunta queda flotando en el aire: ¿hay algún aliado capaz de llenar el vacío dejado por Caracas? Varios factores juegan en contra para La Habana:

  • Venezuela ya había disminuido drásticamente sus envíos hacia Cuba en los últimos años; pasó de más 100.000 bpd en 2021 a apenas 16.000 bpd estimados para 2025 según analistas internacionales.
  • Ni Rusia ni Irán parecen tener la capacidad logística o financiera necesaria para sustituir completamente a Venezuela como proveedor estable a gran escala.
  • La paciencia del actual liderazgo venezolano hacia Cuba parece haberse agotado debido a los impagos constantes y la escasa reciprocidad económica ofrecida por La Habana.

Aunque Cuba ha intentado diversificar mediante acuerdos rusos en petróleo y agricultura, así como envíos ocasionales desde México, hasta ahora ningún socio ha demostrado poder ofrecer el volumen constante ni las condiciones favorables que durante tanto tiempo proporcionó el chavismo.

Un exdiplomático estadounidense destacado en La Habana, Scott Hamilton, describe esta situación con una metáfora inquietante para el régimen: Cuba podría encontrarse “sin petróleo ni hadas madrinas”.

Impacto social y político en la isla: más allá del apagón

El corte o reducción drástica del petróleo venezolano no solo significa menos luz o más filas interminables en las gasolineras; transforma profundamente la vida cotidiana en la isla.

Los efectos inmediatos apuntados por economistas y analistas son claros:

  • Energía y apagones: mayor riesgo de cortes prolongados afectará hogares, hospitales e industrias.
  • Transporte: escasez mayor diésel impactará directamente autobuses, camiones y trenes dificultando movilidad laboral.
  • Alimentación: incrementos en costos agrícolas podrían reducir oferta tanto en mercados estatales como informales.
  • Tensión social: presión añadida sobre salarios ya erosionados incrementará las tensiones entre una población exhausta tras años escasez.

Para quienes diseñan estrategias desde Washington, esta tensión forma parte integral del plan. Para las autoridades en La Habana, esto representa un problema urgente para su gobernabilidad.

Reacción internacional: acusaciones e intereses fríos

El movimiento llevado a cabo por Trump no ha pasado desapercibido fuera del continente americano. China ha calificado esta estrategia como un acto evidente “de intimidación” defendiendo así la soberanía venezolana sobre sus recursos naturales.

Sin embargo, varios analistas señalan que:

  • El crudo venezolano representa actualmente menos del 5% del total importado por China.
  • Pekín diversificó hace tiempo sus proveedores no considerando a Venezuela un activo estratégico irremplazable.
  • La respuesta china probablemente se limite al ámbito diplomático sin grandes movimientos arriesgados frente a EE.UU..

En este escenario global, Cuba no ocupa un lugar prioritario para las grandes potencias. Esta situación agrava aún más su sensación aislamiento justo cuando más necesita apoyo financiero y energético.

 

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