«Ni una mala palabra, ni una buena acción»
José María García fue el primero en recurrir a esta fórmula para definir a ciertos personajes que pretendían tener cierta relevancia pero, al mismo tiempo, evitar quedar señalados a ojos del poder establecido.
Algo así viene sucediendo con Rubén Sánchez, miembro de una asociación de defensa de los consumidores, Facua, que está recibiendo una auténtica descarga eléctrica en modo de críticas por su inacción ante el tarifazo que los usuarios están padeciendo en el recibo de la luz.
Sánchez, con su proverbial labia, recurre a Twitter y a los medios de comunicación amigos para soltar su discurso buenista y bienintencionado:
Los tuiteros reclaman del portavoz de Facua algo más que simples palabras al viento.
Consideran que, como representante de los consumidores, tiene que mostrarse más enérgico a la hora de reclamar una bajada efectiva y cuantiosa en el recibo eléctrico:
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