Zapatero, Valenciano y las parejas de hecho

No hay explicación para el rescate de la momia (política) de Zapatero que están llevando a cabo el PSOE y su candidata Valenciano. O es la desesperación o una confianza ciega en la amnesia de los pueblos. Acaso un impulso suicida que no le habíamos conocido a un partido especialista en sobrevivir. En su última reaparición en carne inmortal (a este paso ZP será la sonrisa licuada de San Gennaro del socialismo español), Valenciano, en arrebato místico, exaltaba, una vez más, la gran estafa del zapaterismo, más allá de la ruina en que nos dejó, la agenda social, “la extensión de derechos”, la igualdad que él nos trajo.

Aparte de una Ley de Dependencia sin fondos, me irrita profundamente la ocultación que hacen de su nocturna y alevosa reforma de la Seguridad Social sobre parejas de hecho. Hasta ese momento, año 2007, sin regulación, los jueces podían decidir libremente y muchas veces lo hacían a favor de las parejas. Pero la regulación socialista introdujo unos requisitos que no sólo no igualaban a parejas casadas y no casadas, sino que hacían imposible en la práctica la pensión de viudedad.

Tras dos años de inscripción, lo que ha supuesto ya que parejas con muchos años de convivencia, y que no estaban inscritas, se hayan quedado sin nada al tener atadas las manos los jueces, se establecía que sólo el miembro de la pareja que ganara menos, en el caso de haber hijos, tendría pensión. Y si era sin hijos (o sea, y sobre todo, las parejas homosexuales, tan agradecidas a Z), sólo se tendría pensión si los ingresos eran menos del 25% del total de la pareja. Lo que significaba una discriminación intolerable en quienes cotizan lo mismo. La igualación socialista: mentiras para todos.

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