El corredor mediterráneo y los nacionalistas catalanes

Desde que se produjo el debate sobre las vías de comunicación ferroviaria entre España y Europa, los nacionalistas catalanes encabezaron un grupo de presión, FERRMED, para conseguir que la vía prioritaria discurriera por el mediterráneo y no por Algeciras-Madrid. En ella incluyeron a andaluces y murcianos para hacer bulto y justificar con Almería y Cartagena, dos puertos de extraordinaria importancia, la vieja ruta que ya habían trazado los romanos. La más lógica en un país normal. Y la más absurda en un país que sabía que ese camino ponía de manera suicida nuestras comunicaciones con Europa en manos de los separatistas, que así nos tendrían cogidos por salva sea la parte para exigir, por ejemplo, el plácet español a una futura demanda de ingreso en Europa de la nueva Cataluña independiente.

Por supuesto, y como siempre, la única que lo vio venir fue cierta política malvada, y única muestra de inteligencia que ha dado el PP en muchos años, que apostó por el corredor central a través de Madrid. Y que debería, si no lo dijo ella, lo digo yo, continuar hacia Europa a través de Jaca y Canfranc (que enlazaría también con el mediterráneo desde Valencia), garantizándonos una vía con Europa libre para siempre de nacionalistas. A no ser que a los aragoneses también se les vaya la olla, como pasó y pasa con el Trasvase del Ebro, y se declaren catalanes nuevos para jugar a lo que los nacionalistas orientales de la Corona decidan.

Desde el principio sospeché, sin embargo, que el corredor mediterráneo no llegaría nunca a Murcia. Sólo a unos ingenuos (por no decir que un poco tontainas), como los empresarios y los gobiernos andaluz y murciano, se les ocurriría pensar que una alianza con los nacionalistas catalanes podía conducir a algo que no fueran ventajas para los nacionalistas catalanes. Y encima poniendo al frente a un furibundo nacionalista como Joan Amorós («Sempre mirem de buscar aquesta dimensió catalana-europea. A mi, Madrid m’importa poc. M’importa molt més Catalunya, els Països Catalans, el conjunt occitano-català, etc.«). La frustración de la Cataluña catalanista, que ha llevado a la actual situación, se debe a la propia naturaleza del nacionalismo: su incapacidad para incorporar a otras regiones a lo que pretendía ser un proyecto de España ya no sólo castellanocéntrica. Piensen que los que menos se han fiado siempre de ellos son sus viejos compatriotas de la Corona de Aragón, los ‘països’ valencianos y mallorquines, que huyen como de la peste cada vez que les hablan del proyecto imperialista catalán. Su histórica falta de generosidad, el eterno recelo identitario para diluirse en algo más grande, hacía que al final, como en la Operación Roca, los españoles sospecharan que Cataluña no buscaba nunca más que su propio beneficio. Y que, como en este caso del corredor, sólo usaban a los demás (a los ‘pijoapartes’ murcianos y andaluces) como batientes contra ‘Madrit’, pero jamás por solidaridad con el sur. Recuerden a Maragall: «Ni una gota de agua para el Sur».

Ahora podemos leerlo (o mejor, no leerlo, porque ni Cartagena ni Almería aparecen) en el programa del candidato de Convergència, Ramón Tremosa, para las próximas elecciones europeas, en su capítulo de infraestructuras, punto 3, página 65: “Potenciarem el corredor mediterrani viari i ferroviari (València–Barcelona–Montpeller–Lió–Milà/París) per millorar la connexió de Catalunya amb els principals eixos viaris i ferroviaris d’Europa . (Potenciaremos el corredor mediterráneo viario y ferroviario (Valencia–Barcelona–Montpellier–Lyon–Milán/París) para mejorar la conexión de Cataluña con los principales ejes viarios y ferroviarios de Europa”).

Ahora ya el corredor empieza en Valencia (y sólo por mantener el mito de los ‘països’, porque en el fondo, si pudieran, cerrarían el puerto de Valencia). Ya no está ni ‘Alacant’, aunque en la introducción al capítulo dicen también que “la costa d’Alacant a Palamós pot ser i de fet ja comença a ser la millor porta d’entrada a Europa (la costa de Alicante a Palamós puede ser y de hecho ya comienza a ser la mejor puerta de entrada a Europa)”, hablando de las mercancías asiáticas y Europa. De Alicante a Palamós (ni Murcia ni Almería, claro), pero empezando en Valencia. ¡Osti, tú, els països! Que se tienten la ropa los alicantinos.

Y, sobre todo, ya saben los andaluces y los empresarios y el Gobierno murciano a qué llaman corredor mediterráneo estos barandas. Y ahora que sigan invitando a Amorós a zarangollo y pierna de cabrito.

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