Valentino Garavani, el maestro que adornó a las mujeres más influyentes del planeta con su inconfundible rojo Valentino, ha partido a los 93 años.
Su fallecimiento, comunicado el lunes a través de su cuenta de Instagram, tuvo lugar en su hogar en Roma, rodeado de sus seres queridos.
Con ello se cierra un capítulo lleno de glamour en la historia de la moda.
Nacido en 1932 en Voghera, un pequeño pueblo del norte italiano, Garavani convirtió su amor por la belleza desde niño en un imperio internacional.
Desde París, donde perfeccionó su arte en ateliers renombrados, hasta Roma, donde estableció su maison en 1960, su trayectoria fue un constante desfile de éxitos.
Su gran aliado, Giancarlo Giammetti, a quien conoció casi por azar en un café de la Via Veneto, se convirtió en el pilar empresarial que sustentó el sueño creativo de Valentino.
El legado de Valentino superó fronteras y pasarelas. En 1962, su presentación inaugural en el Palazzo Pitti de Florencia cautivó a la alta sociedad: aristócratas y estrellas como Audrey Hepburn y Jackie Kennedy sucumbieron ante sus diseños. Para Kennedy, creó el emblemático vestido de novia para su enlace con Aristóteles Onassis en 1968, un momento decisivo que lo catapultó al estrellato. Sus vestidos también acompañaron el luto de la ex primera dama tras el asesinato de su marido, cimentando una amistad que definió su estatus como sastre de leyendas.
Durante las décadas de los setenta y ochenta, Valentino conquistó Nueva York y logró encandilar a figuras como Diana Vreeland y Andy Warhol. Sus amplias hombreras y faldas ajustadas inspiraron tendencias globales. La actriz Joan Collins, protagonista de Dinastía, lo convirtió en sinónimo del esplendor televisivo. En los ochenta, diversificó su maison con perfumes y jeans exclusivos mientras exploraba minivestidos y chemises, siempre fiel a su visión romántica y arquitectónica sobre la feminidad.
Donatella Versace lo recordó como un «verdadero maestro» y amigo incondicional que estuvo a su lado tras la muerte de Gianni Versace. La familia del diseñador Giorgio Armani manifestó sentir un «vacío inmenso» ante su partida. Por su parte, Alessandro Michele, actual director creativo de Valentino, lo describió como una figura fundamental para la cultura italiana, capaz de elevar una profesión a una visión universal. Junto a él, Giammetti, su compañero personal y profesional durante tantos años, fundó en 2016 la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti, destinada a preservar ese legado tan valioso desde sus oficinas situadas junto a la histórica sede romana.
A lo largo de su vida recibió numerosos reconocimientos: en 1986 le otorgaron el título de Cavaliere di Gran Croce por sus aportes a Italia; en 1996 fue honrado con el título de Cavaliere del Lavoro por sus logros empresariales excepcionales. También recibió el prestigioso Neiman Marcus Fashion Award en 1967. En 1998 vendió su empresa por 300 millones de dólares a HdP; luego pasó a Marzotto y desde 2012 pertenece al grupo Mayhoola de Qatar, expandiéndose hasta contar con 160 boutiques repartidas por 90 países.
Su retiro se produjo en 2008 con un emotivo desfile repleto de vestidos rojos durante la Alta Costura parisina. En aquel momento confió el legado creativo a Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli, quienes recibieron el prestigioso CFDA International Award en 2015. Años más tarde, Piccioli innovó utilizando técnicas tridimensionales mientras mantenía vivo el emblemático color rojo Valentino; esto continuó hasta que llegó Michele en 2024 para revivir elementos del glamour punk y barroco.
Trayectoria vital y profesional
Valentino Clemente Ludovico Garavani nació el 11 de mayo de 1932 en Voghera, Lombardía; era hijo de Mauro Garavani y Teresa de Biaggi, quien decidió nombrarlo así inspirada por el famoso actor del cine mudo Rudolph Valentino. Desde temprana edad mostró interés por la moda al aprender con su tía Rosa y bajo la tutela de la diseñadora local Ernestina Salvadeo.
Con solo 17 años se trasladó a París, donde estudió en la prestigiosa École des Beaux-Arts y también asistió a la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne. Trabajó para renombrados ateliers como los de Balenciaga, Jean Dessès, y también con Guy Laroche; incluso tuvo ocasión de asistir a eventos junto a la condesa Jacqueline de Ribes. En 1959 regresó a Roma como pupilo del diseñador Emilio Schuberth antes de abrir su propio atelier gracias al apoyo financiero familiar.
El encuentro crucial con Giammetti ocurrió el 31 de julio de 1960; este arquitecto dejó sus estudios para ayudarle tras salvar la empresa del colapso financiero. Juntos presentaron su primera colección en Florencia en 1962, marcando así un estilo caracterizado por líneas limpias, volúmenes exquisitos, bordados espectaculares y ese icónico rojo Valentino que lo haría famoso.
Entre los hitos más destacados se encuentran:
- 1964: Encargo exclusivo por parte de Jackie Kennedy tras ver uno suyo.
- 1966: Traslada sus desfiles a Roma; crea logo «V» para una colección blanca.
- 1968: Diseña el vestido nupcial para Kennedy-Onassis.
- Década del 1970: Conquista Nueva York con un glamour característico.
- Década del 1980: Se convierte líder gracias a hombreras amplias; lanza jeans Valentino en 1985.
- Años 90: Inaugura la Accademia Valentino para exposiciones; funda L.I.F.E. junto a Elizabeth Taylor contra el sida.
- En 1998 vende su empresa; dos años después pasa al grupo Marzotto.
- En 2007 deja las riendas creativas; realiza desfile final en 2008.
- En 2016 establece fundación junto a Giammetti.
Sus creaciones adornaron cuerpos tan célebres como los de Elizabeth Taylor o Princess Diana entre otros aristócratas que reafirmaron su estatus dentro del mundo fashionista. Su vida personal fue igualmente vibrante e incluyó romances notables con personajes como Carlos Souza o Bruce Hoeksema formando una especie «tribu» junto a figuras como Nati Abascal o Georgina Brandolini. Además, fue conocido que Giammetti adquirió una villa llamada La Vagnola situada en Cetona para disfrutar sus vacaciones allí.
Un legado eterno
En palabras del propio Valentino, citadas en 2011: «Como creador, lo primordial es capturar la belleza». Desde niño sentía admiración por cómo lucía un vestido o cómo resplandecía un rostro hermoso. Su maison actual bajo dirección de Michele continúa rindiendo homenaje a esas raíces opulentas pero incorporando toques modernos; incluso realizó una presentación inaugural dentro de un dojo parisino mostrando looks rococós sobre cristal roto.
Se han previsto actos conmemorativos que incluyen una capilla ardiente este miércoles y un funeral programado para este viernes en Roma. La influencia de Valentino sigue viva sobre las pasarelas donde ese característico rojo continúa tiñendo sueños llenos de elegancia. La moda italiana lamenta profundamente la pérdida de su emperador, pero sin duda alguna su visión perdurará iluminando eternamente los caminos hacia la belleza.

