COMO ESTE ES EL PRIMER CORREO, ALBERTO
IDÉNTICA PROPUESTA TE PLANTEO
Dilecto Domingo (o Txomin); no te lo tomes a mal; (no) es por hacerte rabiar, Alberto:
Cierto; le dimos durante un rato (entre cinco y diez minutos), amigablemente, a la mui o sinhueso en el exterior del bar “La Esquina”, sito en una de las tales de la plaza dedicada a la memoria del Padre Lasa, sacerdote jesuita, que tanto bueno hizo por el barrio de Lourdes.
Es verdad cuanto afirmas a continuación, que nos presentó Ignacio y, asimismo, que yo ya te había visto antes en la misma foto que ahora contemplo cuando he empezado a contestar tus líneas.
Coincidimos en la condición de despistado. A veces, cuando camino, ando midiendo versos o ideando pensamientos (como hacía el peripatético Aristóteles; bueno, reconozco que los míos no son tan elevados, por extensos, intensos y sistemáticos, como los suyos). Más de una vez he hablado con tus suegros a propósito de tus inquietudes literarias (coincidentes con las mías; por si no te lo dije el otro día, te lo adelanto hoy, aquí, en la biblioteca municipal de Tudela, y ahora, las seis menos veinte de la tarde; no es coña: estoy casado con la Literatura; no te extrañe, porque no es coña, no; y es que, si algo es, es coña marinera, guasa o zumba de la buena).
No tengo inconveniente en quedar contigo para coronar o culminar cuanto me propones: charlar de Literatura (aunque de mi esposa, insisto, sí, siempre me da un poco de pudor hablar; que conste en acta la advertencia), que me dediques tu libro de relatos, “Un ciervo en la carretera”, y, tras leerlo, te brinde mi parecer sobre el mismo. Pero, desgraciadamente, el hecho o esa colección de actos tendrá/n que esperar, porque mañana, viernes (lo comenté con Ignacio, que me preguntó al respecto, pero no contigo), 13, me operan (me tienen que extirpar la vesícula biliar) en el Hospital “Reina Sofía”, HRS.
Otro. Bueno; me enmiendo al momento, porque mi costumbre es enviar un vagón repleto de abrazos y besos: para la persona a la que contesto solo le remito uno (de cada, si no tiene inconveniente) y le hago el encargo de que reparta el resto entre sus seres más allegados, según las necesidades que advierta.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Post Scriptum
Desde hace muchos años, tengo (o vengo manteniendo) la sana costumbre de preguntarles a mis contactos si tienen inconveniente en que, una vez pulidos (a veces, dicho embellecimiento o pulido consiste en algo tan sencillo como leer lo escrito y darlo por bueno), con los correos resultantes, que les he trenzado, pueda elaborar luego posteriores epístolas y estas vean la luz en mi bitácora.
A ti, como este es el primer correo que cruzamos, esa misma propuesta te planteo.
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