Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

¿Quien osa criticar la obra «El mosaico»?

Ángel Sáez García 28 Ago 2020 - 14:00 CET
Archivado en:

¿QUIÉN OSA CRITICAR LA OBRA “EL MOSAICO”?

¿NO ESTÁ ESCRITA DE MODO PRIMOROSO?

Puede que lo que agavilló o conjuntó Iris Gili Gómez, la flamante ganadora de la primera convocatoria del prestigioso premio Total, las teselas con las que conformó su plurielogiada, por magnífica, obra, “El mosaico”, se parezcan, desde el punto de vista literario, procedimentalmente hablando, mucho, un montón, como una gota de agua a otra gota de agua, a lo que, de un tiempo a esta parte, viene haciendo quien tuvo a bien crearme y que fungiera como uno de sus heterónimos o seudónimos, Otramotro, con las piezas que, una tras otra, va juntando a las anteriores para crear “El puzle” (título provisional, pero que cada día adquiere nuevos apoyos o suma más enteros para que devenga definitivo).

A nadie le extraña (ni sorprende) que en España (y en el resto de los países de la Unión Europea, UE) cada año se publiquen más novelas que, dependiendo de la definición que demos (a mí, por ejemplo, me vale una de las que nos brindó Camilo José Cela, “un saco en el que cabe de todo”) de dicho género literario, en sentido estricto, no lo son. Quizá “El mosaico” no sea una novela para el grueso de sus lectores, pero nadie osará negar que está estupendamente escrita. Y que mereció el galardón, tras una decisión unánime, tomada por parte de, si no el mejor jurado nunca formado y habido hasta entonces, tan bueno como el que más o no peor que el mejor que pueda formarse o haber hoy, mañana o pasado. Seguramente, la razón descansa o estriba en que todos los implicados (autor, editor, distribuidor, libreros y lectores) en el negocio ponen, cuando no todo de su parte, al menos, un granito, o dos, o tres, o más, para contribuir cada uno de ellos (o ellas) con su parte alícuota a que el asunto o tema en cuestión sea como es y siga siendo así. Y es que nadie se atreve a poner objeciones a un hecho que no admite controversia posible, que la novela, amén de imperar e imponerse por K. O., como el gigante que es, sobre el resto de los géneros literarios, chicos, liliputienses, es el que más se vende.

La obra de Iris es, como la llama ella en varias de sus teselas, “mi acoso” (constante), anagrama, precisamente, del sustantivo de su título, un conjunto de epifanías, fogonazos o revelaciones, que acosaban incansablemente a su autora hasta que esta se decidía por lo que le convencía y llenaba, no abortarlas/os, esto es, alumbrarlas/os, parirlas/os.

Poco importa que la obra de Iris Gili se lea, o no, como una (impar) novela. Lo que a mí verdaderamente importa e interesa es que la obra se escribió y quienes la han leído con esmero coinciden, en su inmensa mayoría, en decir que de modo primoroso.

   Evaristo Gómez, “Meteoro”.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

Más en El blog de Otramotro

Mobile Version Powered by