EL AZAR, QUE NOS HACE, NOS DESHACE
Una maldición bíblica previno a Eulogio, bien hablado, del azar, de cuanto a él, ser humano, le esperaba: podrás pagar el pan de cada día con el sudor salado de tu frente.
De un bululú yo estoy enamorada; prefiero esa dicción a cuentacuentos. Con sus mil embelecos me embelesa; oyendo sus relatos me divierto. Nadie conoce, a ciencia cierta, dónde (en Cabretón, se airea) fue alumbrado quien, de lunes a viernes, satisface, llenándome el morral de hilaridades, de un cúmulo de anécdotas risibles que, dentro de un sainete o un esperpento, encajarían como alianza en dedo anular, es decir, le cuadrarían.
Aquella peripecia del cerezo, al que habían subido él y su deudo/primo, y andaban eligiendo qué pendientes se ponían a esa hora en las orejas, qué cerezas se echaban al coleto, cuando fueron pillados infraganti por un guarda de aquellas latitudes, es memorable y memoriosa, digna de obrar en un selecto florilegio. ¿Quién no sonríe al escuchar aquello que el familiar de Eulogio contestó a la pregunta que les hizo el guarda (“Vosotros, picarones, ¿quiénes sois?”), cuando bajaron y tocaron suelo?: “¿Se habrá hecho una pregunta más idiota? ¡Pues los mismos que estábamos arriba!”. Insisto, es hilarante e inolvidable. Al guarda solo cupo lo obvio hacer, reírse, sí, a mandíbula batiente, y dejar que los críos se marcharan, sin que se sonrojaran sus orejas, como cuando cumplían ellos años.
Nota bene
Esto va dirigido, en exclusiva, a quienes asistieron a la charla que di en el salón de actos, atestado, del Instituto impar “Juan de Mairena”, de la septentrional ciudad de Algaso, para óptimo remate dar al curso, porque en dicho lugar se me olvidó decirles lo que había preparado, pero, por un casual, quizá el sudor, dos folios se pegaron y no hallé en donde subrayé lo principal: “Atreveos a ser cuanto anheláis. Que no os derroten los consejos hueros, necios, tardos y zotes, de allegados, por desmotivadores absolutos”.
Estos endecasílabos los firma Ángeles, que es perita en prestar sillas.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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